18 de Julio del 2016 a las 5:00 PM 

He vuelto al segundo encuentro -casi montañero- que una treintena de entusiastas criadores del vino blanco más identitario del Penedés, ha concitado en la fresca y siempre bien venteada cima del espectacular -por su panorámica- santuario de Foix.

Convendrán conmigo aquellos que acudieron a la ermitaña cita que pocas veces un vino monovarietal tuvo tantas y tan interesantes interpretaciones: Desde la del sencillo y amable xarel-lo joven, a la del aliñado -con poca o más larga crianza- en madera;  o bien, desde los criados en el umbrío y fresco vientre de las vasijas de barro -ánfora, dolium-, hasta  los que dormitan en los inertes y glaciales depósitos inoxidables, o en los más toscos de epoxi o cemento; y cómo no, los festivos y chispeantes espumosos, así como los mecidos -levitando en suspensión- entre sus lías, con o sin “battonage”.

Si los métodos de elaboración son variados, no lo son menos sus atinados resultados: Desde los vinos estructurados y largos a los frescos y diáfanos, ¡incluso los del año!    -Nadal, Pardas, Castellroig, Mas Comtal, Can Pasqual-, o a los más complejos, con cierta crianza, pero con la madera tan sutil e integrada que resulta imperceptible -Más Candí, Alemany/Corrió, Albet i Noya, Viladellops-, pasando por los singularmente frescos y enigmáticos vinos de dolium o ánfora -Parés Baltà, Loxarel, Clos Lentiscus-.

El capítulo de los espumosos estaba bien representado con la presencia de algunos cavas singulares -Castellroig, Can Descregut-; el Clàssic Penedès -Mas Bertrán, Colet, Loxarel-, y el Ancestral -magnífico- de Albet i Noya y el de Mas dels Clavers.

Especial interés concitó la notable concurrencia de muestras del recuperado Xarel-lo Vermell -Nadal, Augustus, Sicus, Can Descregut-; un apelativo al que debe su nombre actual, en el Penedés, tanto la casta o varietal como el -ahora- mucho más abundante vino blanco, y que antaño se llamó Cartoixal, Pansa, Pansal o Pansalet. Sépase que la voz Xarel-lo viene del italo/calabrés Chiarello -clarete-, un popular y fresco vino rojo de escaso color que acompañaba a los mercenarios de Cirella -Reggio/Calabria- en la conquista de Cerdeña -Corona de Aragón, en 1330- por Alfonso IV, el Benigno.

Si el calabrés Chiarello devino en nuestro Xarel-lo, el Torcolato de Breganze -vino dulce italiano de uva Corvina y Vespaiolo parcialmente pasificadas-, es el antecesor directo de los vinos de pajar elaborados aquí -Heretat Mont-Rubí- con dulces racimos de Xarel-lo, semideshidratados y colgados en alambres, largamente venteados. Aunque con otra orientación, es de obligada reseña el sorprendente Xarel-lo naturalmente dulce de Sicus, un vino extra dulce, soberbio y claramente emparentado con los “passiti” ligures de Sciacchetrà y los ancestrales “Vin Santos” toscanos. Añádase al noble elenco el dulce botrytizado y extrañamente singular de Porcellànic. En fin, una nueva cima que reúne y muestra las virtudes de todos nuestros Xarel-los.

Publicado por: EL RINCON DE JESUS
Última edición: 27 Ene 2017 @ 05:02 PM

EmailEnlace permanente
Tags


 

Respuestas de esta entrada » (Ninguna)

 
Añade un comentario

Tienes que estar registrado para dejar un comentario.


Acceder



    No Child Pages.

Regístrate



    No Child Pages.