28 de Agosto del 2011 a las 10:35 AM 

 

Ayer, acudimos a casa de unos buenos amigos, la Montse y el Pere. Como siempre en esta casa las cosas no pueden hacerse de mejor forma. En estas páginas, estamos acostumbrados al protocolo de atención a amigos y clientes, y creannós, es difícil hacerlo mejor de lo que lo hace la “mastressa” de la casa. Gastronomía casera, con la mejor atención que le puedes dispensar a alguien que aprecias, desde aquí le mandamos un beso muy grande a la Montse.

No obstante, esta no fue la mayor de las sorpresas del día (posiblemente porque ya estamos acostumbrados a la generosidad en el trato con el que nos dispensa siempre esta familia). Lo verdaderamente sorprendente para un servidor, fue averiguar que existe una nueva raza de pilotos de moto.

Es cierto, que aunque creamos saberlo todo sobre algo nunca sabemos lo suficiente. Es lo que me sucedió ayer sábado, crees conocer sobradamente cuales son los diferentes “estereotipos” de conductores de motos diestros en conducción deportiva. Generalizando (porque hay quien va rápido en moto de trial), entendíamos que los pilotos rápidos o “racings”, caminaban en los últimos años, cogiditos de la mano de la evolución lógica de sus motos: mejor frenada, menos peso, geometrías mas agiles, más caballos, etc…

Para nuestra sorpresa, hemos descubierto una nueva raza, el ADN ha mutado (puede que por los años, por la ley, o por algún otro motivo), pero lo cierto, es que es la primera vez que nos encuentramos con grandes pilotos, rápidos de verdad; que para colmar su ansia de sensaciones (las tienen), han tomado un camino distinto. Un camino que no te lleva a usar la moto más ligera, ni la mas ágil, ni la que frena mejor y por descontado tampoco la que tiene más caballos, sino todo lo contrario. Una especie rara de narices, con ADN de competición que se ha alterado, mutando hacia el uso de maquinas difíciles de pilotar si quieres ir rápido, con mucha personalidad, pero que jamás te plantearías que puedan usarse como ellos lo hacen.

Son cinco los componentes de esta nueva especie, están muy bien compenetrados y su conducción entre curvas es: rápida, fluida y respetuosa. Así que si alguno de vosotros tropieza con ellos por la carretera, no hace falta que se lave la cara, no está soñando y aunque cueste creerlo son ellos con sus XR.

Publicado por: Ramon
Última edición: 04 Dic 2011 @ 09:24 PM

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 24 de Agosto del 2011 a las 11:27 AM 

Ayer el Presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de Jumilla, hizo públicas las previsiones para la vendimia 2011, en la que “se espera una merma superior al 20 % respecto a la campaña anterior”.

En su comunicado, Lecina explica que el descenso de la cosecha es debido a que “en el mes de mayo la zona norte de la Denominación sufrió una tormenta de pedrisco que asoló prácticamente toda la producción”.

Lecina también ha adelantado en su comunicado que aunque las inclemencias meteorológicas han hecho que la vendimia de 2011 se haya adelantado una semana y aunque se recojan menos kilos se prevé “una cosecha de calidad excepcional puesto que la uva está en perfectas condiciones de sanidad”.

Publicado por: admin
Última edición: 29 Oct 2011 @ 11:40 AM

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Categorías: Hablamos de vino
 20 de Agosto del 2011 a las 12:21 PM 

¡¡ Maravilloso !!

Los días 9, 10 y 11 de Septiembre nos vamos a Formigal, acudiremos al encuentro BMW RIDERS 2011.

Los que podáis acompañarnos contactar con nosotros en: info@entrevinosyamigos.com.

Publicado por: Ramon
Última edición: 04 Dic 2011 @ 09:26 PM

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Categorías: Eventos, Sobre dos ruedas
 18 de Agosto del 2011 a las 6:37 PM 

Mantengo un discontinuo pero apasionado romance con la vetusta, heteróclita y variopinta, Barcelona. Se acerca nuestra relación,  a unos, -para ella cercanos y menguados- casi cuarenta años, que para mí, es ya más que largo y maduro noviazgo.

Reconozco, poco pudoroso, que le soy infiel, -a escondidas, pero con entusiasmo y cierta periodicidad-, con la más amable, joven y bella Donosti. Es ésta última, una de las ciudades con más clase, idílicas y totémicas que conozco.

Flirteo además con otras ciudades, tanto estatales como extranjeras, pero la lejanía de unas y la dificultad del idioma de las otras, me rinden pronto y vuelvo, -manso y jubiloso-  al noviazgo formal con la siempre magnánima, Ciudad Condal.

Es Barcelona, ahora, ciudad completa, relevante, caudal y referente; aunque por lo que sé, no siempre fue así. Conoció la zalamera admiración y los piropos tardo-renacentistas de El Quijote de Cervantes; la sórdida y lírica remembranza de chapero,  de Jean Genet en su Diario del Ladrón; la destilada, existencial e impresionista angustia, que brota de “Nada”, de Carmen Laforet y el charnego submundo del Guinardó, entre borde, irónico y nostálgico, de Juan Marsé.

 Sin duda, como todas las grandes ciudades, es un libro vivo, anónimo y cambiante, con tantas historias como habitantes tiene.

Con tener mucho y de todo, recuerdo épocas aún  no excesivamente pretéritas, en las que el “txikiteo” o tapeo, como se entienden en el Norte, Andalucía o Madrid, era afición o deleite difícilmente alcanzable en tan industrial y laboriosa como poco animada ciudad.

Unos pocos “baretos” con cierto tono de pijería clasista, anejos al Turó Park; los tradicionales locales, piratas y bucaneros, de las baqueteadas Ramblas; el borderío cutre de los bares entre el carrer Ample, Gignás y Aviñó con sus trasnochados aledaños

Tenía, la Barceloneta, aunque tapiada aún al mar por las alambradas, vallas y tinglados, un “taberneo” de chiringuito marinero, propio y popular; hermanado en el trasunto de los locales, que no en la humanidad de su clientela, con el “putiferio” y el “bareteo”, canalla y promiscuo, de los garitos del Raval. Quedaba ignota y ajena, Gracia, con su punto pueblerino, de casino, bodegueta, “granja” y casal

Ni que decir tiene que el reinado de los pintxos vascos era aún ignaro y  remoto. En definitiva, sólo para conocedores e iniciados.

 Su presencia, entonces testimonial, quedaba relegada a las trincheras que defendía el indómito, incombustible y ramblero Amaya, con la oferente batería circulante por su acera, de tristes y prostibularias carnes y el ya desaparecido, pero más menestral, aunque un punto “arrantzale” y de “etxekoandre”, Boga-Boga, del carrer Ample…

El aterrizaje, -plural y deplorable-, asentamiento y dispersión de las franquicias, presuntamente vascas, es invento de más reciente creación y son más un espejismo o una apariencia, que una sólida consecuencia del difícil arte del txikiteo.

El amable resultado de la exploración,  con la que me sorprendió mi cardiólogo, me indujo a celebrarlo en el buque insignia del “poteo” vasco barcelonés: La Euskal Etxea!!

Después de la larga y extremada cuaresma que he sufrido, poder tomarme unos pintxos genuinamente vascos, sin tener que acudir a Donosti, es un placer, visual, salival y gustativo, francamente indescriptible.

 Situada en el Born, en la Placeta de Montcada, en la bocana de una de las calles más bellas y visitadas de la ciudad, a unos pasos de la muy gótica y catalana, Catedral del Mar, y rodeado del proceloso tiburoneo de locales que crujen a   ingenuos, despistados y turistas, aparece la muy decorosa y limpia, Taberna y Restaurante Euskal Etxea.

Franquear la puerta y entrar en un mundo de creativos, apetitosos y prometedores pintxos es experiencia para el recuerdo, además de sustancial y provechosa. Las Gildas, hermanadas con las de Gambara; los oferentes piquillos rellenos; la tortilla de bacalao con su cetro de piparras salteadas; el atún de Bermeo en escabeche, con su picadillo; la resuelta y tentadora chistorra de Estella, frita; el chorizo de Laguardia cocido en sidra; las pulgas y tajos con loncha de jamón de Guijuelo; la amenazadora pero espléndida, morcilla de Beasain; la tortilla de cebolla con su meloso punto de cuajo; las minihamburguesas de monomordisco; las antxoas de Orio; el Idiazábal ahumado, de pastor; los deleitosos y adictivos “langostinos” de Ibarra, en temporada; los bocartes sabiamente aliñados, como en Egosari… En fin, un templo del placer y el rosario del hedonismo, que el chef Luis Urrutiabeaskoa, ha recreado en la pequeña parcela de su cocina.

Los vinos tintos, alaveses y de cosechero, frescos y en vaso alto. Los rosados, frutosos y amables, en concesión a Navarra. La cerveza en zurito o en copa alta, fría y bien tirada… Como la fresca y acídula sidra de Astigarraga!!

No acaba aquí la andadura. Una sólida carta de restaurante, anejo, a la taberna,  me conforta y congratula con las especialidades tradicionales de Euskal Herria: Entrecot, bien madurado, de buey, merluzas de palangre, txipirones, bonito del Cantábrico, rapes, besugos, costillitas, txangurro, potxas con piparras, pimientos de Guernica, la dulce pantxineta, pastel vasco y más cosas, que la diligente y elegante disposición del maître Mathieu Schneiberg, hace llegar a la mesa, con dilecta discreción y en su justo punto.

Todo aquel tropel de sensaciones es vigilado -sin atropellos ni confusiones- , en la barra, por Leo Andrés Fiorillo, siempre al quite y también al presumible “desquite” de guiris y nativos, poco o muy aviesamente avisados.

Cómo colofón a tanto acierto, la menuda, -¡que no frágil!- pero enérgica figura de la vizcaitarra y muy bermeana, Idoia Hormaetxe, que en su condición de directora de la trama y urdimbre del local, cumple, vigila,-¡ojo avizor!-, controla, explica, sonríe y saluda a su nutrida, cabal, cumplida, y …¡¡ muy afortunada clientela!!

 

Jesús VELACORACHO. Agosto 2011

 

Nota: Existe en la calle Argentería, otro local, Sagardi, al que supongo hermano de éste. Ambos disfrutan de similar trato y  talento. De talante, con Zapatero ya vamos sobrados…

Publicado por: EL RINCON DE JESUS
Última edición: 19 Ago 2011 @ 09:18 PM

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Categorías: Restaurantes
 09 de Agosto del 2011 a las 9:08 PM 

Que la historia es una fuente inagotable de ocurrentes; entretenidas y curiosas carambolas, es algo sabido por todos y desde siempre. No le va a la zaga, la ciencia, que a menudo convierte en geniales descubrimientos, el resultado de errores repetidos e indeseados.

Comparten año de nacimiento y vida, en 1.638, el altivo Luis XIV –El Rey Sol- y el mucho más modesto y humilde, Pierre Perignom, que fuera más tarde rey de las estrellas, en forma de vinosas y chispeantes burbujas. Contempla la opacidad del fulgor de sendos personajes, el año 1.715. Fecha en la que también ambos fallecieron.

Nada, aparentemente, acercó, la prepotente y arrogante figura del rey francés, con su opulenta petulancia, a la humilde, discreta y entregada senda religiosa y vitícola del buen monje de Hautvilliers. Dos caminos ajenos y paralelos, para el recorrido común de los mismos años de vida.

Calculo y sostengo, que alrededor del año 1.695, en la madura plenitud de nuestros personajes, un acontecimiento casi técnico, permitió a DOM. Perignom, domar al espíritu diabólico que hacía estallar las botellas de “vinum titilum”, aquel vino espumeante que, indeseadamente, se producía en su abadía.

Las mejoradas; robustas; bien templadas botellas inglesas, inventadas casi casualmente por Sir Kenelm Digby, unos años atrás y el hispano tapón de corcho, amarrado a un recio bozal, permitieron que los finísimos y muy cuidados vinos de la abadía del monje, llegaran íntegros y “petillants” a la fastuosa y versallesca corte. Sin duda, un comentado acontecimiento entre  tan teatral y afectada aristocracia.

Con seguridad, el acicalado y aduladísimo, tragaldabas real, conoció,-contando con su voraz apetito-, el iniciático vino de la Champagne, que pronto compitió con ventaja, con los ya asentados de Macón y Borgoña y los muy borbónicos y ligeros “rouges” de Valois y Poitou.

Mientras Luis XIV seguía incendiando Europa y desangrando Francia, con sus insidias, bélicas y rapaces, Perignom afinaba sus vinos de abadía, al tiempo que ajustaba las proporciones que en los cupages, debían participar los caldos de las nobles cepas de Pinot Noir; P. Meunier; Chardonnay; Arbanne; Petit Meslier y Pinot Gris.

Quedó fijado para Francia, el territorial hexágono deseado por el avariento monarca, ganado e impuesto, a sangre y fuego. Dejó, a su muerte, un reino mayor al que  heredó. Aunque enflaquecido y asentado ya en el desencanto y peligroso desvío, que condujo años más tarde, a las turbas revolucionarias, a vérselas con su estirpe y subsiguiente sucesor Luis XVI.

Nuestro manso y dilecto DOM Perignom, compuso, entre tanto, un virtuoso decálogo sobre el cultivo, cultura y elaboración del vino champanés, que aún hoy tiene plena vigencia. Si hubiera conocido el “dosage” de Jean Baptiste François; el pupitre de precipitación de lías de Madame Clicquot y las levaduras y sus efectos en las fermentaciones de Pasteur, nuestro monje habría concebido y resuelto, él solo, todo el complejo entramado del mundo del champagne.

Situada a unos 180 Km. al Nordeste de París, La Champagne es una de las regiones más septentrionales de Francia y se encuentra rayando el filo de los 10º de temperatura media anual que, como mínimo, necesita la vid para  poder madurar y  subsistir, cuando se alcanza el paralelo 50.

Las 28.000 Has de viñedo cultivadas en la región, están regadas e incardinadas en alguna medida, por los ríos Sena, Marne, Aube, Aisne y Mosa, que deparan una muy notable red hidrográfica que suplió en el pasado la difícil y pantanosa conexión entre sus ciudades.

Fue la galo-romana Durocortorum, actual Reims, la ciudad más poblada al norte de Roma, durante muchos años. Su capitalidad y prolija historia se hace presente en ella, en forma de atmósfera de antañón y principesco realengo, palpable incluso después de los repetidos asedios y atropellos que sufrió en las dos últimas y dramáticas guerras mundiales.

De Reims, entre la montaña y el valle del Marne, pasando por Epernay, glamoroso destino central de las más afamadas “maisons champenoises”, rodeada de suaves colinas jalonadas de viñedos que descienden mansamente hacia el río, hasta la coqueta, medieval, renacentista y amurallada Troyes, capital que fuera, en tiempos pretéritos, la galo-romana Augustobona y de allí a la más lejana y ajena, Côtes de Bar, se auspicia el recorrido del viñedo histórico de la Champagne.

Asusta, en algún modo, la energía, astucia, sabiduría y respeto a la tradición que los viticultores y bodegueros de la Champagne han sabido conservar, publicitar, imponer y… cobrar en sus celebrados productos. Sus promediados 300 millones de botellas anuales dan para mucho… Y su excéntrico valor añadido da para más,¡¡para mucho más!!  

Conozco bien el Penedés y más aún el mundo del cava. Compararlo con la Champagne, sería un notable disparate, porque sólo aparentemente, tienen ambas regiones, remotos parecidos o concomitancias. Ni clima; ni edafología; ni varietales; ni historia del campesinado; ni precio de la uva; ni por supuesto  precio final del producto, tienen nada que ver. Como tampoco se asemeja, ni remotamente, la estimación y el valor añadido que el champagne mantiene sobre el cava.

Uno de los cavas con más pedigrí de nuestro Penedés es desde 1.924 y con justicia, el Recaredo, de los hermanos Mata. Su estrella más rutilante, el Turó d´en Mota, es el que goza de todos los plácemes, que sin duda se merece su difícilmente explicable justiprecio. Sería el exponente más genuino de las pretensiones últimas de tan esmerados vinos. Se mueve, comercialmente, con cierta dificultad, por los muy alevosos 90€. Pues bien, para que veamos como se las gastan nuestros vecinos, pondré un ejemplo harto elocuente.

En 1.911, Eugene-Aimé Salon,”bon vivant”, gourmet y negociante en París, se procura una finca de Chardonnay en plena Côtes de Blancs, en el pueblecito de Le Mesnil-sur-Oger, cerca de Epernay. Decide hacer su propio champagne, eso sí, sólo cuando las condiciones sean excepcionales. Grand cru; monovarietal; millesimé; de añadas singulares y con diez años mínimos de crianza… En cien años, sólo treinta y dos añadas o cuvees han visto la luz de semejante rareza. Para mayor gloria, durante los primeros treinta años de su existencia, fue el champagne de la casa Maxim´sAhora viene lo mejor. Una botella  de Salon Millesimé 1996 –S- cuesta la friolera de 450€, pero si buscamos una añada anterior, los precios se disparan a cifras insensatas, astronómicas. Por ahí les salen las cuentas a nuestros vecinos. Y encima lo venden bien, con donaire y gallardía.  ¡¡…Y es que son tan bizarros!!

 

Jesús VELACORACHO. AGOSTO 2011

 

Nota: Si aprendisteis algo de lo que cuento en el artículo, me daré por bien pagado. Me vale la historia, la geografía, la cultura y… sobremanera, el saberos vender a vosotros mismos. O a vuestros productos!!

Publicado por: EL RINCON DE JESUS
Última edición: 11 Ago 2011 @ 11:02 PM

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Categorías: Hablamos de vino
 02 de Agosto del 2011 a las 10:28 PM 

El pasado 29 de Julio, nuestro comité de cata abordo una interesante sesión, catatando a ciegas 5 champagnes de diferentes marcas.
Recientemente, habíamos recibido unas muestras de champagnes poco conocidos, marcas, que difícilmente podríamos encontrar en el mercado español. Enseguida, nos apareció la inquietud de averiguar si estos desconocidos, serian una alternativa a las marcas que dominan nuestro mercado.
En ningún momento nos planteamos hacer una cata organoléptica, y mucho menos critica, solamente queríamos averiguar cuál de las cinco referencias, gustaba más a cada catador.
Para que el valor de marca no influyese, se taparon las botellas, de esta forma, solamente el análisis sensorial debía determinar cuál de los cinco espumosos era el preferido de cada participante.

Por orden alfabético, los champagnes catados fueron:

ABEL LAPITRE – CUVÉE BRUT

GREMILLET – BRUT SELECTION

GREMILLET – BRUT TRADITION

MOËT CHANDON – BRUT

VEUVE CLICQUOT – BRUT

Para sorpresa de todos los asistentes a la cata, los champagnes desconocidos y también los mas económicos, gustaron mas a los seis catadores, y entre estos y con diferentes opiniones, el mejor posicionado de todos fue el Gremillet Brut Sélection, un coupage de 70 % Pinot Noir y un 30 % Cahrdonnay.

 

Nota: Los quesos, con los que terminada la cata aprovechamos tan lustrosos caldos, fueron un detalle de Jesús, que como siempre, sabe muy bien como ilustrar estos buenos momentos. Un cremoso Brie, un Bávaro Azul, y un rotundo Roquefort.

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Última edición: 26 Sep 2011 @ 06:18 PM

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Categorías: Catas, Hablamos de vino
 01 de Agosto del 2011 a las 11:14 PM 

Por Santiago y Santa Ana, pintan las uvas; por la Virgen de Agosto ya están maduras”. Reza así, un muy popular pareado solanero, que es en verdad, a la par que repetido, atinado y ancestral.

Recuerdo, no obstante, haber probado maduras uvas de airén por la Fiesta Mayor de La Solana, que cumple por las mismas fechas, -con su patrono apóstol-, la condición de feriadas. Las uvas tan anticipadamente precoces, las trajinaba un conocido de mi padre al que, -con tan tosca y bárbara, como poca generosa piedad-, apodaban “el Tronchao Guisa”, supongo que por el contrahecho infortunio que debió sufrir en su nacimiento.

Tengo además, el recordatorio amable de mis matinales; agosteñas y adolescentes excursiones en bicicleta, al para mí entonces lejano, pero fresco y sombreado Peral, con su herrumbrosa fuente de agua agria y al más cercano pero áspero, y a menudo agostado, caudal del Azuer. Sostengo, que en aquel tiempo, todavía; aunque borde y menguado, llevaba agua…

Aprovechaba de paso, en los repechos, para cortar algún sombreado racimo de las viñas aledañas a la carretera, de tersas, cerúleas y aún ronchonas uvas, pero ya prometedoras; anunciadamente dulces.

Poco o nada sabía yo, entonces, a mis trece o catorce años, de varietales, filoxeras, pies francos o injertos. Alcanzaba mi muy escasa ilustración ampelográfica,  a los rudimentos elementales de quien ha nacido en un inmenso mar de viñas: Que había blancas y tintas, que teníamos unas cepas que daban recios racimos de uvas rosáceas que mi padre “curaba” en aguardiente y otras más curiosas llamadas “Teta de vaca”, que mi tío Manolo Plaza, me procuraba algunos años.

No mejoró en mi primera juventud manchega, mi torpe  condición de conocedor vitícola y tuvo que ser mi ingreso, como joven yerno forastero en una cumplida, cabal y antañona familia catalana, lo que despertó mi afición por el apasionante territorio de la viña y el vino.

Mi iniciación en tan curioso como animado mundo, la llevó a cabo mi suegro, el Sr. Ramón, que fuera socio fundador de la Academia Sant Humbert Tastavins; secretario del Museu del ví y creador de la muy culta, revista Dyonisos; amén de articulista de la “Semana Vitivinícola”; todo ello en la muy enófila capital del Penedés, Vilafranca.

El laborioso afán innovador y creativo del campesinado del Penedés, me permitió, conocer anticipadamente las tendencias,  envites, aciertos y fracasos que su curiosidad y apuesta por lo novedoso y francés, despertaban.

Cabernet Sauvignon, C. Franc, Merlot, Pinot Noir, Tannat, Petit Verdot, Syrah, Marcelán, Arinarnoa, Malbec, Caladoc, se convirtieron como por ensalmo, en mejorantes varietales tintos. Mientras los Sauvignon Blanc, Riesling, Incroccio Manzoni, Chenín Blanc, Gewursztraminer, Trebbiano, Verdejo y Albariño, fueron adoptadas como varietales foráneos que aumentaran las posibilidades de  los cupages en los vinos de sus respetadas cepas autóctonas.

Conversé con muy escaso éxito, durante largos e inmovilistas años, con viticultores manchegos que tenían párvulo interés por su oficio, y aún hoy, sólo persiguen el discutible interés de los kilos conseguidos, aunque sea desecando los acuíferos y condenando a la desertización a su propia tierra.

Sigo apostando, terca e infructuosamente, por mi patria chica y hago desde mi modesta condición, guiños perpetuos por su mejora. Supongo que todo es empezar…

Hace unos días, repasando anuarios y estadísticas sobre la arribada de la filoxera en 1910, a nuestra tierra, descubrí el capital autóctono, genético y varietal del que disponíamos en 1.912. De paso, lo compararé con el que disponemos cien años más tarde. Como la copla de Rafael de León que racialmente cantaba Lola Flores, da… ¡¡Pena, penita, pena!!

 Varietales tintos manchegos 1.912.

Cencibel, Monastrell, Moravia, Negral, Bobal, Botón de gallo, Velasco, Crujidera, Chumago, Mechín, Rucial,  Garnacha colgadera, Piñuelo, Borrachón

Varietales blancos manchegos 1.912

Pardilla, Jaén, Valdepeñera,  Airén, Valenciana, Ben, Almanseña, Malvar, Gordala o Gordal, Torrontés, Moscatel, Cirial, Verdal,  Abubilla,  Albilla, Teta de vaca.

 

Varietales manchegos autóctonos 2.011

-TINTOS-                                                                      

Cencibel, Monastrell, Garnacha tinta, Bobal y Moravia.                                                        

-BLANCOS-

Airén,  Albilla, Garnacha blanca, Macabeo? (sic), Moscatel.

Varietales foráneos  aclimatándose 2.011

Mazuelo, Mencía, Graciano, Alfroceiro Preto, Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Barbera, Cabernet Franc, Verdoncho? (sic), Verdejo, Sauvignon blanc, Chardonnay, Riesling, Gewurztraminer, Muscat G., Menudo, Petit Verdot, Primitivo.

 

Como veis, en 1912 disponíamos de catorce varietales tintos y de dieciséis blancos, todos ellos autóctonos. Cien años más tarde nos quedan, ¡cinco tintos y cinco blancos, alguno discutible!, como material genético ancestral. Eso sí, hemos emprendido una cruzada paneuropea que desvirtúa la tipicidad de nuestros tintos y que en el caso de los blancos,-excepto contadas singularidades-, será un fiasco. Nuestro tórrido clima veraniego y el efecto invernadero se encargarán de ello y me darán la razón. Eso o nos dedicamos a vendimiar los varietales blancos, de finales de Julio a principios de Agosto, para obtener vinos adolescentes, o como mucho, jóvenes.

Va a resultar, cuarenta y cinco años más tarde, que el infortunado conocido de mi padre y yo, sabíamos que el repetido refrán pareado, con el correr de los tiempos, se…¡¡adelantaría!!

 

Jesús VELACORACHO.  Primeros de Agosto 2011 

 

Nota: La información del capital de varietales autóctonos manchegos de 1912, está extraída de los trabajos sobre ampelografía nacional, de Nicolás García de los Salmones, paciente, abnegado e ilustre sabio.

Es, por otra parte, bien curioso, que de las 1576 especies varietales que hay registradas en toda España, sólo se cultiven en mayor o menor medida, 174. Pero es más curioso aún,  que únicamente, ¡¡9!! varietales, sostengan el 80% del territorio vitícola plantado en nuestro país, siendo la Garnacha en tinto y con diferencia, la resignada pero anodina, Airén, en blanco, las campeonas en cuanto a has cultivadas… Adivinan, ¿Cuál es la cepa más plantada de La Mancha y por ende, de los límites de La Solana…?

Publicado por: EL RINCON DE JESUS
Última edición: 12 Sep 2011 @ 07:57 PM

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Categorías: Hablamos de vino
 01 de Agosto del 2011 a las 4:37 PM 

Poco imaginaba, aquel que fuera preclaro y espléndido escritor; atinado y señero articulista; pero discutible y confuso personaje,-César González- Ruano-, que el parapeto del chiringuito que él bautizó,-y por ende a todos los demás- y que ahora dignifica su nombre, en el sitgetano Paseo de la Ribera; sería, casi frente por frente, el trampantojo marino que acompañaría largo rato, el horizonte de  mi visión y su recuerdo. Todo ello, durante un más que acertado y afortunado almuerzo,  en éste extrañamente fresco, mes de Julio, ya casi  superado, crepuscular.

Estoy hablando de una comida en la magnífica y radiante terraza, resguardada y peatonal de “El rincón de Pepe”, uno de los locales emergentes de la atropellada montaña rusa, en que la crisis ha convertido la restauración de Sitges.

Sostengo por otra parte, que la prístina prosa del creador de “Huésped del mar”, tras la turbia experiencia parisina con la temible Gestapo, cambió su vida y el acantilado “desiderátum” amalfitano  de Positano y Ravello, por la plácida; salerosa -encendida en blanco y añil-  ¡La luminosa Subur!  ¡¡Y no creáis que salió perdiendo!!

Confieso que ni soy, ni he sido, ni aún tibio defensor de los restaurantes de hotel. Demasiado a menudo, son concebidos como participación soportable pero indeseada del negocio hostelero al que las estrellas obligan. Regidos además, con alma y dogma de protocolo funcionarial, son casi siempre impersonales; tristes; de apagado e ingrato recuerdo o de infausta memoria. No es éste el caso, del que con gusto, ahora me ocupo.

Aparentemente ajeno al Hotel Platjador, con el que comparte edificio,  propiedad y compañía; el resguardado “Rincón de Pepe” aparece autónomo; exitoso y boyante… Un soplo de vigor y alegría diaria, en la zozobra y atribulado mundo, que la restauración que conozco sufre y padece.

Anuncio ante todo, que nada tiene que ver con su homónimo murciano, reliquia de tiempos pretéritos, con sus añoradas “costillitas de cordero al ajo cabañil”, que me indujeron y casi iniciaron en el noble arte de la crónica o del más permisivo y lenguaraz artículo.

Un desfile de satisfecho público clientelar; heteróclito; variopinto; abundante; cabal,  y además fiel, llena las mesas a diario. Ante el asombro y envidia contenida de otras sugerentes, pero no del todo bien resuelta, pugna de ofertas.

No es ajena a éxito tan continuado y fulminante, la tradicional cocina clásica; atinada; económica y de mercado que el resuelto chef Julián, practica. Sin divismos ni alharacas; ¡sin sorpresas ni sobresaltos!. Tan solo acierto y mano diestra en los platos ¡con pulso, oficio y jerarquía!

En la fresca sala o en la concurrida y animosa terraza, con el azulísimo Mediterráneo a la vista, y al socaire del toldo agradecido, el maître Jaume Solera, ojo avizor, acude solícito a cualquier pestañeo del cliente. Le ayudan con rigurosa y total diligencia sus jóvenes, pero suficientemente preparados, hombres de confianza: Javier Castillo y Mohamed Jarboua.

Los arroces caldosos; las paellas; fideuás; “suquets”; pescados de lonja; mariscos; guisos y estofados; perniles; carnes; gazpachos; ensaladas y demás retahíla de alimentos, transitan, -en sus manos y en volandas-, apetecibles, decorosos y prometedores… y todo esto sin ¡¡equívocos ni atropellos!! A esto se le llama ganas, rigor y ¡orden!

El capítulo goloso y dulce está resuelto, -con la industriosa maestría de años y oficio-, cumplida y cabalmente.

Dejo la carta de vinos para el final y es de agradecer lo amable y contenido de los precios y la presencia en ella de numerosas DO. Y vinos de autor, aunque, como es lógico, con mayor hincapié y presencia en aquellas de superior demanda por proximidad o historia. Sé que tienen pensado actualizarla, procuren asesorarse convenientemente, porque la actual, no está en líneas generales, nada mal.

Añado como obligado, pero seguro que esperado colofón, el temible tema de los precios. Respiren tranquilos, porque pueden ir y recrearse en familia. A diario, un menú de precio amable invita a catarlo y a hacer la prueba. Los feriados, son más problemáticos por encontrar sitio, que por el lueñe aumento de precio que, sensato y responsable, presenta.

Lo que digo, siempre, cuando descubro algo que merece la pena reseñar. En Sitges, ¡¡“El Rincón de Pepe”, un sitio de agenda, parada y fonda!!

 

Jesús VELACORACHO. JULIO 2011

Publicado por: EL RINCON DE JESUS
Última edición: 01 Ago 2011 @ 05:11 PM

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Categorías: Gastronomía, Restaurantes

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