26 de Julio del 2011 a las 3:58 PM 

Para el fin de semana del 2627 y 28 de Agosto, la organización nos ha preparado una nueva salida en moto. Visitaremos Ager, un pequeño pueblo situado en la zona norte de la comarca de La Noguera. Rodeado por las sierras del Montsec y del Montclús, y por los ríos Noguera Pallaresa y Noguera Ribagorzana.

A nuestra disposición, un montón de actividades sugerentes: montar a caballo, senderismo por rutas señalizadas entre parajes de gran belleza, piragüismo en aguas tranquilas por los embalses de Canelles y Camarassa, ver las estrellas desde el  Observatorio Astronómico del Montsec, y entre otras, para los más atrevidos….vuelo libre.

 

Si compartes afición por la moto y te apetece un fin de semana completo, apúntate. 

Más información y reservas en info@entrevinosyamigos.com o llamando al tel. 938172905.

Los vinos que compartiremos en la cena del sábado:

Cava Albert de Vilarnau Chardonnay 2008. Rosado Cuatro Pasos 2009. Tinto Finca Moncloa 2007.  

 

Publicado por: Ramon
Última edición: 30 Sep 2011 @ 06:46 PM

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Categorías: Eventos, Sobre dos ruedas
 25 de Julio del 2011 a las 11:11 PM 

Ya están, nuestras frescas, grasas, brillantes y plateadas sardinas en  sazón. Además, son de nuevo, este año, abundantes y… afortunadamente cuestan poco dinero,-¡es necio confundir valor con precio!-, y son deleite y disfrute de todos los que gozosamente conjugamos bien el verbo, “sabor a mar”.

Evidentemente, “ellas saben a mar”, en mi caso al yodado, salado y azulísimo Mediterráneo, que antaño fuera tan opulento con su presencia, que bautizó a una de sus más ventosas e isleñas hijas, con el explícito nombre de Sardinia, la actual Cerdeña, isla mayor y de algún modo hermana de las Pitiusas, con las que, alejada, comparte nuestro baleárico chilanco.

Conozco, en mi condición de amante del producto de temporada, las ubérrimas y estivales sardinas del litoral catalán y de las más menudas pero sabrosísimas, sardinas malagueñas, que mi madre, siendo yo niño, me freía amorosamente, con aceite andaluz de almazara, reciente y gloriosamente prensado.

Como notable conocedor de las costas cantábricas y gallegas, y desde el Miño al Bidasoa, he tenido muchas ocasiones, para tomar las rotundas, extremadas y mucho más grasas,-pilchardus pilchardus-, o sardinas atlánticas, que se diferencian de sus hermanas mediterráneas o “pilchardus sardina”, en el tamaño, contenido en grasa y longevidad del animalejo. Convengo, que aunque, sean las astures, cántabras, vascas y gallegas, de celebrada y reputadísima condición gastronómica, que además contemplan una continuada valoración y tendencia al alza; tengo afinidad, -seguro que no ajena a la vecindad-, por las menos mostrencas, espejeantes y luminosas hijas del Mare Nostrum.

Sostengo, por otra parte, que si bien las mediterráneas tienen un recomendado y envidiable final de barbacoa, espeto, moraga, fritura o celebrado escabeche; las atlánticas, con su carnal y atlético poderío, son de natural idóneo para el laterío en conserva, en el que  alcanzan niveles de calidad difícilmente mejorables. Ni aún las muy bretonas y famosísimas de Concarneau y Douarnenez, pueden competir con nuestras conserveras norteñas. Unas latillas de gallegas parrochitas en aceite o las cántabras, en troncos formidables, ya sea en escabeche, aceite de oliva o en salsa picantota, y pertinentemente maduradas  durante cuatro cinco años, son, en su complejidad y finura, de relamido y suculento platillo o el gozoso bocadillo que suspira por el cava! ¡Tremendo acierto!

Los petulantes y siempre adelantados franceses, celebran concursos de latas de sardinas bretonas de Quiberón, con maduraciones que alcanzan los diez años. Lógicamente las maridan con vinos de Sancerre y Champagne… ¡No podía ser de otra manera!

Me invitan cada año a una espléndida “sardinada” nocturna, en el veraniego y refrescante pueblo de Ordal. A menudo, han ido acompañadas de sugerencias mas ilustres, como las gambas y bogavantes, que tampoco son objeto de desaire y menosprecio.

Como poco propenso que soy a la quemazón de las parrillas y a sus servidumbres, me concedí el muy honorable estatus de aprovisionador y sumiller de vinos y cavas para el festín, oficio que desempeño con probada eficacia, rigor y conocimiento.

He descubierto, con tan empecinado empeño, las magníficas armonías que desatan los Xarel-los jóvenes; los amables Rieslings del Rhin o del Saar; los Muscadets del Loira y los sedosos cavas  “treintamesinos”, con nuestras opíparas, encostradas y pelágicas sardinas.

 Nos avisa nuestro gallego, siempre irónico y a menudo lapidario maestro, Julio Camba, en su obrita “La casa de Lúculo”, que “la sardina asada, no es para comer con la virtuosa esposa, sino con la amiga golfa”, puesto que en  el deseable refocile posterior a tal chocarrería, no podría mantenerse el respeto que la santa y abnegada, requiere. ¡No sé que pensarían las mujeres, de tan prolijo y rijoso como refinado dandysmo!

Aunque confieso mi gusto y cercanía por las mediterráneas, quiero dedicarles un somero y gentil repaso a las cantarinas, arremangadas y bien cimbreadas de Santurce; las trémulas y aristocráticas del Sardinero; las de Luarca y Cudillero; las de Cedeira, hermanadas con los percebes en nobleza, que no en precio!

Guardo un entrañable recuerdo de mi infancia, solanera y laminitana, para las que compraba en la plaza, con mi abuelo Ángel, aquellas plateadas, menudas y malagueñas, que él salaba y asaba en parrilla doble, con las endebles ascuas de los sarmientos de gavilla, y que aromatizaba con tocones de romero para amortiguar la embestida olorosa  de tan suculenta pitanza. Ni que decir tiene, que el fresco vientre de la panzuda redoma de Valdepeñas, que flotaba en el hontanar del pozo, se resentía y menguaba por la avara codicia de la costra de  sal que disfrutaban.

No le iban a la zaga, las más generosas en tamaño, que mi tía Juana Antonia, seleccionaba para cocinar el más ligero y exquisito escabeche que jamás he probado. Pasados los tres días de rigor, que la cuarentena “escabecheril” obligaba, era un auténtico desafío resistirse a visitar la cazuela de barro, donde dormitaban pringadas y exangües, las sardinas que eran regalada cena, en las calurosas noches del verano manchego.

Quedan en otra dimensión, las muy catalanas “arengades fresques” o sardinas de la costa saladas, que ya van maceradas y curadas en sal. Doy fe de que no son tema baladí, y que convenientemente aliñadas, suponen una atinada alternativa a las más caras y aristocráticas anchoas. No deben en modo alguno confundirse con las salpresadas sardinas de cuba o “guardiaciviles”, cuyo proceso de elaboración es diferente y su resultado, en absoluto comparable.

Sugiero como tesina  para jóvenes historiadores, sobre el estudio sociológico para una “geografía del hambre”, el consumo “per cápita” de estas últimas,  amarillentas y encubadas sardinas, y sería un indicativo preclaro de la miseria, porque impidieron desfallecer a tantos, en las famélicas, grises  y dramáticas décadas de la primera mitad del siglo XX. Pero eso es ya otra historia…

 

Jesús VELACORACHO. Julio 2011

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Última edición: 01 Ago 2011 @ 05:55 PM

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Categorías: Gastronomía
 20 de Julio del 2011 a las 11:37 AM 

El Consejo Regulador de la D.O. Cava acordó el pasado 6 de Julio, aplicar la normativa de limitar la producción de uva a 12000 kg/ha. para las variedades blancas destinadas a la elaboración de vino base cava: Macabeo, Xarel.lo, Parellada, Subirat Parent y Chardonnay. La normativa,  vigente desde el año 1991 no se había aplicado rigurosamente hasta la fecha.

Esta medida que responde a las exigencias del Departament d’Agricultura de la Generalitat, intentara regular las producciones de uva de las diferentes Denominaciones de Origen catalanas, para controlar las cosechas y mantener un equilibrio entre la oferta y la demanda, evitando de esta forma que se produzcan excedentes de uva.

La limitación, ha recibido criticas de una parte del colectivo de viticultores del Penedès, una region vinicola que por condiciones geograficas i climatologicas, llega a sobrepasar en algunas zonas los 12000 kg/ha. Consideran que la normativa aprovada a las puertas del periodo de cosecha, condicionara negativamente la cosecha de este año.

La normativa divide la opinion de estos, por un lado los que consideran que llimitando la produccion se garantiza una mejora en la calidad del producto y con ello, un futuro aumento de las ventas, y por otro, aqellos que consideran que la medida, recorta la capacidad de venta del viticultor, y que ademas, pueda propiciar que cuando falte uva a las grandes empresas elaboradoras de la zona, estas, tengan que comprarlo a otra region vinivola de la D.O.Cava que no sea el Penedès.

El año pasado se produjeron 30 millones de kg. de uva de excedentes inscritos en la D.O. Cava, que finalmente tuvieron que ser calificados para vino base cava, por el mismo Consejo Regulador, ante la demanda de las empresas elaboradoras.

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Última edición: 16 Ago 2011 @ 12:59 PM

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Categorías: Hablamos de vino
 19 de Julio del 2011 a las 2:11 PM 

Cumplo, casi a rajatabla,  las directrices médicas de mi acertado cardiólogo. No sólo las relativas al arsenal de píldoras, cápsulas, pastillas y otras menudencias con que me regalo y “tapeo” a diario, sino también las repetidas y pertinentes analíticas, ecografías, resonancias, cateterismos y demás lindezas de las que “disfruto” como paciente infartado.

Una de las franquicias más atinadas y amables de  tan infausta condición, es la del conveniente paseo de a diario, que tan acertadamente me recetó.

Este pasado miércoles, aprovechando la visita al susodicho galeno, en Barcelona, volví – como estudiante en día de huelga – a recorrer la parte gótica y antañona de tan espléndida como siempre interesante y redescubierta ciudad.

Paseo matinal por la bellísima calle Montcada, Argentería, Plaza de Santa María del Mar y las recoletas y anexas Agullers, Sombrerers, Caputxes y demás rincones ahora dignificados. A mediodía, comida soberbia y mediterránea en la felizmente recuperada Fonda España, envuelto en el aura virtuosamente “noucentista”, del ubérrimo y fecundo Doménech y Muntaner. Por la tarde, Placeta del Pí y aledaños… y el siempre concurrido, simpático y distraído carrer Petritxol.

Una de las tiendas más señeras de este último “carreró” está dedicada al muy saludable e higiénico mundo del jabón. No sólo a esos jabones de publicidad televisiva, para párvulas inteligencias, que obran milagros con celulíticas imposibles, o los que adormecen pestilencias insoportables y alisan granos sebosos, amenazadoramente reventones, y los que convierten en ninfas y efebos evanescentes a encorvados, culibajas, patizambos, panzudas y barrigones…  y otros tiernos especímenes de una fauna creyente, con  arreglo más que discutible y harto improbable. Tienen, también, jabones serios e históricos, casi intemporales, de los que hunden su raíz en la sirlera hediondez de la vieja Europa y casi, casi de medio mundo.

No es la historia del jabón, menudez  desmochada y liviana,  puesto que se remonta a unos muy decorosos 5000 años, cuando como siempre, los pueblos mesopotámicos y  más tarde los egipcios, descubren la afinidad saponífera entre las grasas vegetales o animales, cenizas vegetales, agua y sosa, provenientes ya sea de depósitos naturales o de plantas que la contienen como el almarjo o la barrilla.

Llegaron a este evento, -nuestros siempre oportunos fenicios, griegos y romanos-, bastante tarde. Sabemos que, cuando éstos últimos se percataron de los efectos jabonosos propiciados en sus sacrificios rituales, donde se producía la emulsión de grasas animales y cenizas residuales de la combustión de las maderas de haya, en el Monte Sapo, cerca del Tíber, -como nos cuenta Plinio-, ya  existía desde hacía más de 1000 años el otrora famoso de Beroea y ahora sirio Halab o jabón de Alepo.

 Sostengo que el Alepo bien madurado, es decir, el pardo amarillento, es el jabón mejor resuelto, higiénico y eficaz del planeta.

Mucho tardaron los franchutes en innovar en este campo, que ahora es suyo, puesto que la primera vez que se habla del jabón de Marsella, es en el relativamente “reciente”, año 1370, aunque muy tardío con respecto al veneciano, portugués y castellano.

Sabemos que las almonas andalusíes, fabricaban jabones ya en el siglo IX, y que además se comercializaban con notable éxito por la fétida, bárbara y medieval Europa. Devino, con la reconquista, esta protoarábiga industria en potente negocio hispano de la edad moderna, conocido como Jabón de Castilla.

No le fue a la zaga Portugal, que siguiendo los pasos andalusíes de su Alentejo y  los castellanos, crearon el jabón Azul y Blanco portugués, famoso por su eficacia contra la calvicie y el contrastado e hirsuto,”pecholobo”, motivo de masculino orgullo lusitano.

Tuvieron, por otra parte, los venecianos continuado y largo contacto con los árabes, ya desde Paoluccio Anafesto en el 697, siendo conocedores -vía Alepo- de los secretos del jabón y sus derivados, aunque prosperaron más en sus variantes aromáticas, fluidas y  líquidas que en sus formas sólidas. Con todo, la “Serenissima Reppublica” aguantó su comercio hasta 1718, fecha  que marca el declive de su expansión como potencia marítima.

El poco conocido y escasamente argumentado Jabón de Coche guatemalteco, se escapa a mi documentación, aunque conozco su composición, a base de grasa de cerdo y cenizas altamente potásicas. Está indicado para evitar la calvicie, ronchas y hongos que padecen los indígenas de la selva profunda.

Mucho más moderno, pero singular es el Jabón de Alquitrán o Brea de hulla, que revolucionó el mundo de la cosmética con fines curativos durante el siglo XIX. La psoriasis, eczemas y otras enfermedades de la piel, mejoraron sustancialmente con su uso. Consistía en añadir un 4% de brea de hulla al aceite de oliva y sus emolientes poco antes de la traza.

La presencia doméstica de los jabones artesanales en nuestro país, es relativamente reciente. Yo mismo, siendo un caballerete de unos seis años, ayudaba a mi abuela Magdalena, con el removido de la  mágica, hirviente y elaborada poción de aceites, agua y sosa, y al  posterior corte en la artesilla, de aquellos verdes mazacotes que se guardaban apilados en el camaranchón  de arriba, abierto siempre al relente… También ayudaba a mi tía abuela materna, Juana Antonia, en idéntico cometido, leyéndole además la fórmula que estaba escrita en el frontis de la chimenea, de donde después y con un badil, se recogían las cenizas de las cepas, para hacer el lixiviado en el aclarado de las sábanas… ¡¡Se ve que de pequeño sabía hacer de todo!!

 

Jesús VELACORACHO. Julio  2011

 

Nota: He dejado el Jabón Lagarto y el muy aragonés Cabrerizo para otra ocasión. No os preocupéis. Tiempo habrá.

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Última edición: 25 Jul 2011 @ 10:57 PM

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Categorías: De todo un poco
 11 de Julio del 2011 a las 10:42 PM 

Hoy, nuestra furgoneta de reparto, se ha encontrado con dos perros recién abandonados en la carretera. Hemos descubierto una nueva moda, soltarlo en la entrada de la autopista, así seguro que no nos sigue. ¡¡Que listos que somos!!

Esta visto y comprobado que,  ese plus de inteligencia del que goza nuestra raza, nos permite ser despiadados. O lo que es lo mismo para nosotros, nos permite abandonar a un animal a su suerte cuando llegan las vacaciones. ¡¡Qué vergüenza!!

Damos las gracias, a los tres caballeros a los que no les ha importado bajar del coche y ayudarnos. Y le mandamos mil besos, a la dama que ha iniciado el rescate de uno de ellos, a la que no le ha importado nada, aparcar su coche en la cuneta para acudir sola, a socorrer a un animal al que otro ser humano (por llamarlo de alguna manera), momentos antes había desahuciado. Y que para mayor lección moral, se ha responsabilizado de entregar a buen recaudo, a uno de ellos.  

Señora, no la conocíamos antes del suceso y seguramente, no volvamos a verla, pero para nosotros es un consuelo saber que existen personas como Vd. Gracias.

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Última edición: 02 Ago 2011 @ 10:40 PM

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Categorías: De todo un poco
 11 de Julio del 2011 a las 9:37 PM 

 

Por tercera vez,  Barcelona acogió este fin de semana (8,9 y 10), la concentración Barcelona Harley Days, convirtiéndose una vez más, en la capital europea de los amantes de las Harley Davidson.

El domingo por la mañana en el desfile de las banderas, unas 12.000 Harleys inundaron las calles de Barcelona en un emocionante recorrido de 13 kilómetros.

Publicado por: Ramon
Última edición: 04 Dic 2011 @ 09:27 PM

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 08 de Julio del 2011 a las 1:05 PM 

Entre el sol y los aires del mediterráneo, el viñedo valenciano ha sabido encontrar el equilibrio idóneo. Atrás quedan las épocas en las que el fácil cultivo de la vid favoreciese que durante años, se dedicase mayoritariamente a la venta de vinos a granel, exportando millones de hectolitros.  Actualmente, buena parte de sus bodegas elaboran vinos embotellados de calidad.

Sin duda, hoy en día, esta zona vinícola por excelencia que llego a tener hace apenas un siglo más de 250.000 hectáreas de viña, ha sabido afrontar los nuevos tiempos, ralentizando el uso masivo de la enología orientada a la cantidad y dando paso a la elaboración cualitativa. Se han recuperado variedades, se ha mejorado el uso de las típicas del levante, se han introducido variedades españolas y extranjeras, permitiéndonos poner en la mesa grandes vinos, algunos, con variedades que antaño servían para dar color.

Según las zonas de producción de la vid, cada Denominación de Origen (Alicante, Utiel-Requena y Valencia) y cada indicación Geográfica Protegida (Vins de la Terra de Castello y Vins de la Terra El Terrazo), tiene adjudicadas unas variedades de uva que se deben respetar para formar parte de ellas.

D.O. València:
Variedades blancas: Malvasía, Macabeo, Merseguera, Moscatel de Alejandría, Pedro Ximénez, Planta Fina de Pedralba, Tortosí, Planta Nova, Verdil, Chardonnay, Sauvignon Blanc.

Variedades tintas: Tintorera, Garnacha, Tempranillo, Monastrell, Bobal, Forcayat, Merlot, Cabernet Sauvignon y Syrah.

 

D.O. Alicante:
Variedades blancas: Chardonnay, Macabeo, Meseguera, Moscatel de Alejandría, Sauvignon blanc, Planta Fina y Verdil.

Variedades tintas: Garnacha Tinta, Garnacha Tintorera, Monastrell, Tempranillo, Bobal, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir y Syrah.

 

D.O. Utiel-Requena:
Variedades blancas: Macabeo, Merseguera, Planta Nova o Tardana, Chardonnay y Sauvignon Blanc.

Variedades tintas: Tempranillo, Garnacha, Bobal, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah.

 

Identificación Geográfica Protegida Vinos de la Tierra de Castelló:
Variedades blancas: Malvasía, Merseguera, Moscatel de Alejandría,  Tortosí, Verdil, Pedro Ximénez, Planta fina de Pedralba, Macabeo, Airén, Planta Nova, Sauvignon blanc y Chardonnay.

Variedades tintas: Bobal,  Garnacha tinta, Garnacha tintorera,  Monastrell, Merlot,  y Tempranillo, Bonicaire,  Cabernet Sauvignon, Pinot Noir  y Syrah. 

Identificación Geográfica Protegida Vinos de la Tierra El Terrerazo:
Variedades blancas:  Malvasía, Suvirat, Tortosí, Verdosilla, Verdil, Merseguera, Moscatel de Alejandría,  Exquitsagos, Pedro Ximénez, Planta Fina de Pedralba, Planta Argot. Viura, Arién, Macabeo, Forcallat Blanca. Planta Nova, Tardana, Sauvignon Blanc y Chardonnay.

Variedades tintas: Bobal,  Tempranillo, Garnacha Tinta,  Tinto Fino, Gironet. Garnacha Tintorera, Bonicaire, Tintorera, Embolcaire, Merlot, Monastrell, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon y Syrah.

Tras este abanico tan atractivo que presenta el panorama enológico de Levante, encontramos vinos de calidad de todo tipo y color: blancos frescos y bien estructurados, rosados refinados  y expresivos, tintos geniales y sorprendentes, cavas frescos con clase propia, casi gallardos. Vinos todos ellos que se inundan de la esencia del sol y de los aires mediterráneos, que ofrecen a los amantes del vino un panorama enológico sorprendente y generoso.

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Última edición: 02 Jul 2012 @ 07:32 PM

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 07 de Julio del 2011 a las 11:01 AM 

 

En 1962 nace la marca Jacquart Champagne, fruto del esfuerzo y la valentía de un grupo de viticultores por controlar el destino de sus producciones de uva. Desde sus inicios, la marca cuenta con el respaldo de tres cooperativas, que han unificado criterios para atender sus necesidades, y dispone de una extensión de viñedo de más de 350 hectáreas, que les permite seleccionar las mejores uvas de los mejores viñedos para su vino base.

Con el tiempo, la marca Jacquart, ha conseguido consolidarse en el mercado, y hoy en día goza de un gran reconocimiento por los entendidos, que ven en ella la garantía de un gran producto.

Jacquart Champagne, tiene su sede en el precioso Hotel du Brimont en Reims, situado en el Boulevar Lundy, entre Krug y Roederer, en un edificio histórico que ha sido completamente renovado.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

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El Mosaique Brut es un champagne seco y floral, ideal como aperitivo, elaborado con un alto porcentaje de Chardonnay en el coupage que le confiere un marcado carácter varietal. Presenta un color amarillo dorado, destapa aromas de fruta blanca y bollería, y en boca es fresco, intenso y bien equilibrado. Acompaña a la perfección, pescados y mariscos, carnes blancas y quesos frescos.

 

 

 

El Blanc de Blancs está hecho exclusivamente de uva Chardonnay  y se elabora solo los años en que la cosecha es excelente, es un champagne con clase y personalidad. A la vista es de color amarillo pajizo con destellos  verdosos, destapa aromas de miel y avellanas que dan paso a aromas de frutas blancas. En boca es fresco, con buena textura y muy refinado.

 

 

 

El Brut Rosé Mosaique está elaborado con Chardonnay y Pinot Noir. Es un Champagne elegante y con cuerpo, de sabores frescos y afrutados. Tiene un color rosado salmón con ligeros matices cobrizos. En nariz es complejo y destapa aromas de fruta madura. En boca es fresco, afrutado  y consistente. Ideal para aperitivos y arroces.

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El Brut Vintage Mosaique, es una coupage de Chardonnay y Pinot Noir. Para su elaboración se selecciona cuidadosamente  los mejores vinos de los mejores viñedos, consiguiendo un vino base  con un estilo propio muy particular que permite crianzas muy largas. Tiene un color amarillo dorado pálido. Una nariz floral connotas de pastelería y un paladar largo y peculiar. Acompaña perfectamente una buena comida.

 

 

 

 

El Extra Brut es un Champagne de producción limitada, con crianzas de más de cinco años que le confieren complejidad y carácter. De color amarillo pálido, nariz fina con notas cítricas y de frutas blancas, y en boca es seco, largo y persistente. Ideal para mariscos y arroces.

 

 

 

En Jacquart,  se distinguen por intentar que la esencia del viñedo llegue a la copa, con vinos dotados de pedigrí, elaborados sin prisas ni condicionantes,  vinos que destapan carácter y que acabarán siendo excelentes Champagnes.

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Última edición: 14 Sep 2011 @ 05:14 PM

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Categorías: Bodegas, Hablamos de vino
 06 de Julio del 2011 a las 6:06 PM 

Se llama Montse, motera como pocas y en el contexto explícito de la palabra es toda una señora. Tiene carácter y su personalidad irradia simpatía de la buena, pero sin duda, lo mejor de todo el corazón que lo tiene muy grande. Su moto, una Harley Davidson Sportster 1200 low, ligeramente aderezada.

Publicado por: Ramon
Última edición: 04 Dic 2011 @ 09:29 PM

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 05 de Julio del 2011 a las 4:18 PM 

Cuando  Suñer I, aquel que fuera hijo menor,-belicoso y audaz-,del conde Wifredo el Velloso, cruzó el Llobregat con  declarado ánimo de conquista, estaba lejos de imaginar, que tras su gesta, cambiaría de lleno la fisonomía humana y el paisaje de las hoscas, montaraces y jaras tierras cosetanas.

El premonitorio y cristiano asentamiento que implantó, estaba festoneado por numerosas “Turres de Guaita”, de condición militar y vigía, que garantizaban en caso de algarada de la morisma, una somera protección de aviso en los territorios incardinados entre el “Rubrigatus” y el Foix, y entre la barrera de Montserrat y el mar Mediterráneo.

Una de estas sólidas torres se ubicó, -cruzando la riera y antigua vía suburense-, enfrente del altivo y ahora desaparecido torreón, que amparaba desde su inaccesible risco, la iglesuela visigótico-románica de la muy procelosa, ibérica, romana y entonces medieval, “civitas Olerdulae”. Estamos hablando del germen seminal del intrincado y oculto Viladellops.

No fue empresa fácil arrebatar al bronco, arisco, quebrado y calcáreo Macizo del Garraf, las esforzadas y laboriosas fajas costaneras, las frescas y sacras hondonadas y las escasas, bordes y  exangües planicies, donde ahora medra aclimatado y gentil el majuelo joven con el rugoso y sufrido  viñedo ya añoso y maduro.

Tomillos, hinojos, brugueras, romeros, palmitos, piornales y ginestas merodean las fincas, conjurándose, con la propicia sinergia invasora de pinos, acebuches, lentiscos y garrigas.

Ágiles conejos, rudos jabalíes, caracoles lerdos y laboriosas abejas… triscan, hozan, babean y zumban por los bancales, rieras, dolinas y torcales que abrazan tan áspero y primitivo como  virginal y luminoso Macizo.

Una notable finca, de aproximadamente 500 has se convierte en “leitmotiv” del artículo que ahora argumento.

Probablemente es resultado de la desamortización de Madoz, que afectó, entre otras, a la Orden de San Juan de Jerusalén y a los bienes comunales de los pueblos. La propiedad, documentalmente fechada en 1877, pasa a manos de la familia Desvalls, su actual propietaria, en la segunda década del siglo XX.

La notable extensión de la finca, no lleva parejo su rendimiento, puesto que sólo 55 has del total, pueden dedicarse al cultivo de la viña, amén de algunas parcelas dedicadas al cereal, cuyo producto curiosamente truecan por abonos orgánicos naturales, imprescindibles para seguir bajo la tutela de la agricultura biológica, emblema que los define y ampara. No son ajenos, como restos de la agricultura tradicional, los almendros, olivos, higueras, algarrobos y demás cultivos típicamente mediterráneos.

Es, sin embargo; la viña y por ende, el vino el que centra y ocupa mi entusiasmo e interés.

Tienen los Desvalls, una encendida vocación, más que de negociantes, de patricios del vino. Nobleza obliga y pocos como ellos han buscado tanto el telurismo mineral como la parquedad en la exigencia productiva de sus vides. Concitan en su pasión, el mimo y el rigor al vidueño y al “terroir” con tanto acierto, que tenemos que hablar de la nobleza profunda de sus garnachas cuasi prioratinas y al mismo tiempo de la alta aristocracia  alcanzada por el que fuera, más  que menestral, humilde xarel-lo.

Quedan expectantes, pero no por ello ajenas, la ubicua Shiraz, la untuosa y glicérica Viognier o la más que afortunada y aclimatada Marcelán.

Que la madera de calidad no es ajena a los grandes vinos de Finca Viladellops, es del todo evidente, pero en su punto. Ninguno de sus vinos de crianza, renuncia a la fruta en pos de los bálsamos y la ebanistería. Siempre la pasión conjugada con el sano equilibrio.

Conozco a Marcello Desvalls desde hace unos años. He tenido la ocasión de hablar con él de sus vinos y  de otros, también escasos, pero afines a similar dignidad. Coincidimos en la concepción, perfil y desarrollo del apasionante mundo de la creación de un vino…que sea seductor, singular, sosegado y referente. Y no sólo por esto, sino… ¡Hasta por el nombre!

Sabe Marcello, de mi otra pasión escondida: la historia del viejo Imperio Romano, de sus gentes y su cultura… De Varrón, Columela, Horacio, Ovidio, Lúculo, Apicius y Plinio y de su gusto por los vinos del Imperio. Sabe además, que éste último en su Historia Natural, nos habla del “vinum apianum”, es decir, el vino que gustaba a las abejas que revoloteaban sus sobremaduradas y  dulcísimas bayas, señal inequívoca de calidad. El Fiano de Avellino, en la Campania, al sur-oeste de Italia, es en la actualidad, uno de los pocos vinos del mundo que justifican llevar su nombre. Éste y el muy novedoso “Turó de les abelles” que el joven Desvalls me dio a catar en primicia, durante la presente edición del VIJAZZ  2011.

Estoy convencido y por ello lo sostengo, que teniendo las abejas a su reina, buscarían para ella, al más refinado de los néctares. Que duda cabe, por tanto, que el vino concebido, y  revoloteado por ellas en el Turó de les Abelles, de la Finca Viladellops, sea sino un vino de reyes, sí por lo menos un más que un magistral y cumplido… ¡¡vino aristocrático!!

Jesús VELACORACHO.  Julio 2011

Nota: el sello de la familia Desvalls, conformado por una flor de ocho pétalos y cinco puntos en el medio, se remonta al siglo XII. ¡De casta le viene al galgo!

Publicado por: EL RINCON DE JESUS
Última edición: 05 Jul 2011 @ 05:57 PM

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Categorías: Bodegas, Hablamos de vino

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