Para el próximo 24 de Febrero hemos preparado una interesante cata de vinos de Burdeos. Se han seleccionado cinco “Grand Cru” y un “2º Cru” de las diferentes regiones vinícolas.
Se realizara en el “Centre Agrícol“ y estará asistida por Jesús Velacoracho.
Los vinos:
Château PONTET-CANET 2004 (Grand Cru) - Pauillac Contrólée.
Château LÉOVILLE POYFERRÉ 2006 (2º Cru) – Saint Julien.
Château PRIEURÉ LICHINE 2005 (Grand Cru) - Margaux.
DOMAINE de CHEVALIER 2006 (Grand Cru) - Pessac-Léognan.
Château GRAND CORBIN-DESPAGNE 2005 (Grand Cru) - Saint-Emilion.
Château LAFLEUR-GAZIN 2006 (Grand Cru) - Pomerol.
Horario: a las 19 h.
Plazas limitadas a 15 personas.
Más información y reservas en info@entrevinosyamigos.com o llamando al 938172905.
Nos relata, Ramón Muntaner, en su bien documentada “Crónica”, el complejo y animoso desembarco militar de la Gran Compañía Catalana, en un remoto, ciclópeo y casi inexpugnable, peñón heleno.
Sabemos también por Muntaner, que Roger de Flor y Andrónico II, ya habían pactado –previo pago por éste último- la liberación de Constantinopla de la malsana presencia genovesa y del perenne asedio turco. Pacto que incluía la rápida intervención de las tan belicosas, como eficaces y esforzadas tropas almogávares. Justo aquel Diciembre de 1302, recaló nuestra aguerrida soldadesca en el agudo y formidable “Colmillo del Egeo”, en los confines de Laconia, en la ventosa y áspera Monembasia!!
Cuenta de éste caso la leyenda, que uno de aquellos bizarros mercenarios partícipe en tan colosal aventura, resultara ser payés y de Sitges. Se llamaba según la tradición popular: Jofre, de les Escales.
Conoció allí, nuestro bravo y atrevido paisano, los frescos; melosos y perfumados vinos de las Cícladas y también los dulces y aromáticos de Candia y Santorini. Decidió que a su regreso, se procuraría los sarmientos suficientes para cultivar en su lejana patria, las sorprendentes vides que tan golosos, equilibrados y aromáticos vinos producían.
Desconocemos las tribulaciones, vicisitudes y peripecias que nuestro almogávar vivió en tan proceloso como histórico drama; pero sabemos que cumplió con su empeño de traernos, plantar y aclimatar en su terruño, los vidueños que tanto le encandilaron. Suponemos, de paso, que al preguntarle los sitgetanos por el origen de las recién descubiertas cepas, éste debió espetarles algo en griego que a sus paisanos les sonó como malvasía. El sonido Malvasía sustituyó al de Monembasia.!!
Setecientos años más tarde; cuando las terrazas de soleadas viñas se asoman curiosas, al enjalbegado balcón del puerto de Aiguadolç; otro sitgetano, -pero esta vez enólogo-, Josep Pascual, se compromete y empecina en llenar, junto a su nuevo vino, la luz de las estrellas que titilan, alumbran y centellean los cielos azul nocturno del lejano Egeo y del vecino Mediterráneo. Son hijas de tan esforzado afán, las muy nobles 485 botellas de gráciles y chispeantes burbujas que el Hospital de San Juan Bautista, conquista para Sitges; al tiempo que tan celebrada y señera fundación, proclama ufana y jubilosa, la recuperación entrañable de una leyenda, de una historia y de un nombre:
MONEMBASIA. UN VINO CON LUZ DE ESTRELLAS.
Jesús Velacoracho. Febrero 2011.
¡¡¡ Y van dos !!!
¡ El próximo lunes 21 de Febrero repetimos !
Igual que en la anterior convocatoria, bienvenido cualquiera que desee salir en moto, aunque no sea del sector de hostelería.
Aprovechamos para agradecer la presencia de los asistentes a la primera edición, que por cierto, tuvieron que rodar buena parte del itinerario a una temperatura de 2 grados. El resultado fue un día divertido y de agradable camaradería.
Gracias; a la única dama que nos acompaño la Sra. Teresa Vidal, a su marido Martí, a Antoni Mongay del Rte. La Salseta, a Bernat Franco del Rte. L’Oganquit, a Ramón Puig del Rte. Priorat de Banyeres, a Fernando Castellanos y a Juan de la Maduixa.
Nuestro agradecimiento también a Luis de la Casa del Conill por el desayuno, a Eugeni y a su hija Eva de Cal Ungeni por la profesionalidad y el buen hacer con el que nos atendieron durante el almuerzo y a Pepe Marco de LA MARCA por su colaboración en el evento.
Para esta segunda salida, hemos previsto una interesante visita a una bodega ejemplar, como es Cavas Vilarnau. Situada en la bonita montaña d’Espiells, en pleno corazón de la D.O. Penedès, que nos abre sus puertas y nos brinda su hospitalidad.
La salida será a las 10,30 desde la gasolinera Penedés (ctra. de Igualada 70-78) en” Vilafranca del Penedès”. Hemos decidido este punto de encuentro para que aquel que quiera pueda desayunar, repostar, y a la vez dispondremos de un amplio aparcamiento.
La ruta tiene aproximadamente 210 kms. y una duración de unas 3 horas. La ha preparado un buen amigo, Pere Galimany, que sabe muy bien lo importante que es circular por carreteras adecuadas a según que tipo de moto, y al que desde aquí agradecemos el cariño que ha puesto en preparar un itinerario apto para que todos disfrutemos del recorrido, ya que en esta ocasión contamos con la presencia de un número importante de preciosas Harleys Davidson.
A la llegada a las Cavas Vilarnau y a modo de bienvenida, nos aguarda una refrescante copa de Cava Brut Rosado Vilarnau y una visita guiada por las modernas instalaciones de la bodega para la elaboración y crianza de sus vinos y cavas.
En la mesa y aprovechando la temporada del “calçot”, una suculenta y típica “calçotada” con carne a la brasa.
Los vinos seleccionados para la ocasión son: blanco Xarel.lo 2010, rosado Pinot Noir 2010, tinto Cabernet Sauvignon 2006 y Cava Brut Nature Reserva.
Agradecemos la gentileza del Grupo González Byass, propietarios de la Bodega, que obsequiara a cada moto asistente con una botella del genuino Fino Tio Pepe.
Imprescindible reserva anticipada. En caso de lluvia se suspenderá la ruta pero no la comida en las Cavas Vilarnau.
Más información en info@entrevinosyamigos.com o en los teléfonos 938172905 – 637441791.
Un año más, Villafranca del Penedès celebra su tradicional fiesta “dels Tres Toms”.
El evento organizado por “els Amants dels cavalls Sant Antoni Penedès”, intenta mantener vivo en el recuerdo tradiciones arraigadas a la comarca.
La Fundación Hospital Sant Joan Baptista de Sitges, está a punto de sacar al mercado su nueva referencia, elaborada con la variedad autóctona de uva Malvasía.
Monembasia
Un espumoso de alta calidad, elaborado por el método tradicional, 100 % con uvas de Malvasía de Sitges.
La cosecha 2009, es la primera que saldrá al mercado tras dos elaboraciones anteriores, con las que el enólogo y responsable de los vinos de la Bodega Josep Pascual, ha moldeado las dificultades enológicas de esta variedad, consiguiendo un impresionante espumoso de altos vuelos, con una producción limitadísima de 485 botellas que la Fundación pondrá a la venta en los próximos días.
Sin duda, una nueva revolución en el mundo de los espumosos.
Color dorado con tonos ligeramente torrados, brillante a la vista. Carbónico bien integrado y burbuja fina.
Notas acidas de cítricos, de pera y manzana verde, con ligeros trazos de albaricoque en primer plano, en un segundo aparecen aromas más varietales de la Malvasía; florales de hierbas aromáticas del Garraf, romero, tomillo, y flor de San Juan, con notas de manzanilla y flor de almendro que le dan complejidad, y un ligerísimo final anisado.
El bajo contenido de carbónico y su buena integración, lo hacen muy elegante y agradable en el paso por boca. Una ligerísima acidez lo hace fresco y amable. Un lento proceso de fermentación, tanto en el vino base como en la segunda fermentación en botella, le aportan un notable contenido glicérico, que aumenta la sensación de volumen y untuosidad.
Espumoso joven, apto para todo tipo de comida marineras, pescado, arroces, fideua, todo tipo de pastas, carnes blancas e incluso guisadas.
.
Su procedencia, su calidad diferencial, la escasez de botellas disponibles para su venta, y una demanda que ha empezado antes de que las primeras botellas salgan al mercado, hacen del Monembasia un producto exclusivo y casi sin competencia, que sin duda iluminara con luz propia pocas pero muy buenas mesas.
Póximamente dispondremos de un cupo de botellas para nuestros clientes.
Laia Sanz, vencedora del Dakar 2011 en la categoría femenina en su primera participación.
La joven piloto de 25 años cuenta además con 10 títulos de campeona del mundo de trial, 9 campeonatos de Europa y 4 triunfos en el Trial de las naciones con la selección Española.
En esta edición ha tenido de mochilero al mítico Jordi Arcarons.
Felicitamos Laia por su triunfo y por su valentía.
Marc Coma el piloto catalán de KTM ha conseguido este domingo su tercer título de campeón del Dakar, en una de las ediciones (2011) más duras de los últimos años.
Una victoria muy merecida, después de que el año pasado una “sanción” terminase con sus opciones al título.
Nos alegramos por el triunfo de Marc.
Nace la Leyenda
Aprovechamos para homenajear a todos los pilotos privados que desde el anonimato hacen grande esta carrera.
A menudo, el histórico devenir de la cocina se cruza y entrelaza con la propia historia, haciendo a ésta de paso, además de curiosa, entretenida.
Veamos un singular pero documentado caso.
Concertados los esponsales de Luis XIV de Francia con su prima hermana –e infanta
nuestra-, Mª Teresa de Habsburgo, hija mayor de Felipe IV; se propuso, para el previo conocimiento de los contrayentes, una vista protocolaria en el entorno de la Isla de los Faisanes; territorio neutral en la desembocadura del Bidasoa.
Nuestra joven, pero poco agraciada infanta tenía, al margen de una principesca palidez nívea, el belfo ligeramente descolgado de los Austrias, y la mirada estólida y bovina, típica de la menguante genética que arrasaba a tan imperial casa. Adornaba su bajita y regordeta figura, con otras “prendas” de parecida condición, tales como una muy cariada dentadura, producto de una voraz y continuada ingesta de chocolate. Ni aún el genio de Velázquez, que la pinta, jovial, serena y rubicunda, con el pañuelo medroso y desmayado sobre el guardainfante, consigue disimular lo que, a trechos, malbarató la naturaleza.
No le iba a la zaga, en “atributos”, su primo y prometido; el vanidoso y relamido, joven rey francés.
Disimulaba éste, su menguada estatura, calzando unos zapatitos de vacilante y muy notable tacón; historiados y cumplidos de recamadas hebillas. Tercamente, impedía que ningún otro cortesano llevara alzas o tacones, ni por asomo, parecidos a los suyos. Los adornaba, de paso, con grandes, satinados y atrevidos lazos rojos. Gastaba además, el regio y solar “julai”, tantas puntillas, rasos, sedas y puñetas, que de no ser por el abultado pelucón de bucles con sus tirabuzones y derramadas guedejas, y por su fino bigotillo; pareciera más, otra mostrenca y engalanada infanta.
Teatral e impostadamente mayestático, se hacía seguir, -que no acompañar-, por el oropel ovino de su cursi y afectada corte. Colmando, eso si, su rancio régimen de vanidad con las groseras zalamerías y serviles adulaciones de nobles, aspirantes, petimetres y cortesanos en general.
Nos lo pinta, así de acicalado y en tal procesión, el agradecido Laumosnier, que debió tener serios problemas de encaje y perspectiva, para conseguir en el cuadro, que el joven monarca aparentara ser el más alto caballero de tan suntuosa recepción.
Desconozco los fastos, alardes, boatos y celebraciones que supongo concitó tan señalada y regia como esperada boda. Sé por el contrario, las tribulaciones y angustias que sufrió nuestra poco experimentada y pueril infanta. Sola, extranjera, menospreciada por las favoritas; amantes y damiselas del díscolo Luis XIV, la joven reina se refugió en lo único sólido y fiel que le quedaba: los rotundos placeres y sabores de la tribal cocina…hispana!!
Acompañaba a la infanta, un variado séquito de doncellas; damas de compañía; costureras; sirvientas y una muy notable guisandera llamada la Molina, que pronto sorprendió con su desparpajo coquinario a la gabacha hueste “cocineril”.
Requirió nuestra marmitona un espacio, en las severas cocinas del palaciego Louvre, para aderezar los yantares y pitanzas que más agradaban a su nostálgica señora. Formidables y dorados pastelones de carne; hojaldres; todo tipo de rellenos; mediasnoches; manjar blanco; chocolate; cocido y una permanente, abigarrada y contundente olla podrida, que curiosamente interpretada por el pueblo llano, se hizo castiza y popular.
La Varenne, aquel petulante y altivo cocinero real, contemplaba asombrado como la cocinera española preparaba diligente, el cavernario condumio que la reina solicitaba. La heteróclita catarata de productos que componían el guisote, el escaso rigor con que –aparentemente- ésta manejaba proporciones y volúmenes, dejó pasmado y boquiabierto al cartesiano franchute.
¿Que es esto? Madame…inquiere el francés intrigado, Olla podrida, señor, responde ella. El traductor sentencia claro y literal: Pot pourrí!!
El altanero y, por otra parte, admirado autor de “Le cuisinier Français”; interpreta más al soberbio platonazo, como una insensata e hirviente mezcolanza de caldo; carnes; legumbres y verduras; que de un acierto de la secular tradición culinaria hispana. Para él y para la corte en adelante, el término popurrí será sinónimo de mezcla desordenada de cosas. Aunque no necesariamente comestibles.
Nos han devuelto los franceses, el término prestado, con significado diferente al que tuvo en origen. Goza éste, por el contrario, de coloquial y reconocido uso y propiedad, en todas las lenguas cultas.
En París, he buscado algún testimonio vigente o rescoldo de aquel nutricio puchero que popularizó la reinante infanta. Indagué
por el plácido y tabernario barrio del Marais; la muy bella y oculta plaza de los Vosgos; con banal y escaso acierto. También acudí, a los otrora muy proletarios y soperos; – y ahora muy turísticos y lustrosos- “Bouillons”, tales como Le Racine; o el más popular Le Chartier; con párvulo e idéntico resultado. Parece que la soberbia restauración parisina no tiene en cuenta ninguna suerte de regio Pot Pourrí.
Pasó, nuestra remilgada y devota infanta, con más pena que gloria por la lujuriosa e inmoral corte francesa. Su condición de catolicísima reina extranjera, no ayudó en demasía; hablaba mal el francés; y ni aún la fastuosa vida palaciega y su relevante cocina, hizo mella en su inquebrantable y acérrimo ánimo.
Por su parte, el ambicioso Luis XIV, amparándose en el incumplimiento de la inasumible y carísima dote que impuso en el tratado de los Pirineos, a las arruinadas arcas de la hacienda española, por su boda; decidió cobrárselo, por su cuenta, en forma de anexión de territorios.
Provocó con tal pretexto, un nuevo incendio bélico en Europa y de pasó se apoderó, en nombre de los derechos de su esposa, de cuantas plazas militares españolas en tierras luxemburguesas y flamencas, le fue posible.
Los oscuros y turbios manejos de su política expansionista y su ordenada y efectiva fuerza militar, le hicieron llegar tonante y victorioso a Bruselas.
Hasta allí, llegué yo también; pero por el contrario, con escaso furor y por supuesto, mucho menos ardor guerrero. Fue el febrero pasado, con tiempo arisco, gélido y ventoso. Busqué, entre la desatada inclemencia térmica, el cobijo, sabroso y humeante, del hochepot.
Que este soberbio platonazo flamenco es de ascendencia hispana estoy convencido. Que fuera llevado por nuestros tercios es harto discutible. La presencia castellana en los territorios flamencos se retrotrae al rentable mercadeo de lana merina en los ya lejanos tiempos de la Mesta.
En estos tránsitos, debimos tomar prestados, sus menestrales arengues y bacalaos, y dejado en prenda nuestra invernal y nutricia olla podrida, es decir, su hochepot.
Lo tomé, reverencial y contundente, en De koetse; en la bellísima, señorial y muy burguesa Brujas. Más liviano, capitalino y Bruselés, me lo sirvieron en L´Achepot, atinado bistrot de la Place Ste. Catherine; feliz y bohemio territorio, donde ostras y mejillones campaban a sus anchas… Recuerdo con entusiástica delectación, las rotundas y lustrosas salchichas flamencas; que sustituían, con encomio, nuestras negras; encebolladas y sanguinarias morcillas…
Como veis, nuestra errática y larga historia, así como nuestra racial y dispersa cocina; han sido, ayer, hoy y desde siempre, un auténtico, genial y arrebatado pot pourrí!!
JESÚS VELACORACHO.
Enero 2011.
Nota: François Rabelais, el genial creador de Pantagruel, aquel gigante que fuera: gran comilón; un mucho escatológico y aún más bondadoso; hace aparecer el término francés Pot pourrí, en 1564; es decir un siglo antes de hacer su aparición nuestra infanta. Dicho queda para solaz de doctos y eruditos.