Hemos vuelto a cenar con los amigos de Apicius, la reunion este mes ha sido en el “Centre Agricol” (el Xoco). La propuesta culinaria en esta ocasión corría a cargo de Jesús, que como siempre ha sabido sorprendernos y nos ha permitido disfrutar de otro generoso “festín” en buena compañía.
Y hablando de buena compañía, tuvimos el placer de compartir esta cena con nuestro amigo Adolfo que ha venido de Madrid para pasar unos días entre nosotros.
El Aperitivo; morcilla de cebolla de Jaen, chistorra de Navarra, salchichón de Guijuelo y sobrasada ahumada de Mallorca. En la mesa; cigalitas de playa salteadas, ensalada de patata “kartofelsalat”, y codillos de cerdo en su gelatina.
Vinos de todo un poco y en buena línea, tirando de refranero “una imagen vale más que mil palabras”.
Como cada año, en el mes de Septiembre (17,18 y 19) Sitges celebro su tradicional “Festa de la Verema de Sitges” , ya van 49 ediciones. Una fiesta que sirve para recordar el pasado y el presente vinícola del municipio. Con esta celebración la villa pone de manifiesto la importancia del vino en la historia local. Entre los diferentes actos del programa; el pregón de la vendimia, la elección de la “Pubilla” (la reina de la fiesta), el prensado de los primeros mostos, la carrera de barricas o el “Concurs de Trepitjadors de Raïm”, hacemos una mención especial de “La Mostra de Vi de la Verema”, 4ª muestra de vinos organizada frente al mar en el Passeig de la Ribera, que una vez más ha conseguido amenizar el fin de semana con un ambiente coloquial y relajado. La organización apostando por la calidad y el correcto servicio del vino, ha brindado a los asistentes con copas Riedel al comprar los tickets de consumición.
Los participantes pudieron degustar una amplia selección de vinos de diferentes elaboradores , destacando la presencia del Hospital Sant Joan Baptista, que una vez mas ofreció a los visitantes la renombrada y autentica “Malvasia dulce de Sitges”, reforzada este año por la presencia de la “Malvasia seca”, ya que en esta ocasión la Fundación no pudo dar a degustar su vino blanco de uva Malvasia, el “Blanc Subur” que tras una gran demanda en su cosecha 2009, y apoyado por la hostelería local que ha sabido apadrinar el único vino que se elabora en Sitges, ha conseguido vender toda su producción antes de terminar el verano.
En esta ocasión sorprendió gratamente la presencia en la muestra de “Xarcuteria Mauricio”, un establecimiento muy arraigado a la villa, claro ejemplo del trabajo familiar, del buen gusto, y del empeño en ofrecer siempre la mejor calidad a sus clientes. Mauricio, Andrea, Silvia y Sonia dispensaron más de 2000 raciones para satisfacción de los asistentes.
Una vez más la “Festa de la Verema de Sitges” acrecenta su protagonismo y se consolida como la más importante a nivel comarcal.
Expositores:
Bodegas Torres, Hospital Sant Baptista de Sitges, Rafols del Caus, Can Ramon, Vega de Ribes, Valldolina, Finca Viladellops, Torre del Veguer, Fundacio Ave Maria, Forn Franquesa, Montau de Sadurni, La Vinya, Xarcutería Mauricio, Jaume Giro i Giro.
Uno de los más preclaros, afamados y reconocidos pintores renacentistas del “cuatrocento” italiano, fue Giovanni Bellini, más popular en su tiempo como “Gianbellino”, ingenioso apodo con el que pasó a la historia.
Continuador del estilo académico de Donatello y Mantegna, heredó el tenue colorido de Piero della Francesca y tuvo junto con Vittore Carpaccio el distinguido privilegio de ser precursor del gran Tiziano, en la escuela de Venecia.
Con Bellini aparecen, acertadas, las gradaciones cromáticas en forma de incipiente “esfumato”, técnica que también utiliza para dar lejanía y profundidad a sus composiciones; siendo los colores rosáceos y amarillentos los que alcanzan y conforman su paleta, con mayor tonalidad y plenitud.
La azarosa vida de Giuseppe Cipriani, singular restaurador en la Venecia de la postguerra, allá por el año 1948, propició la aparición, en el Harry’s Bar de la ciudad de los canales, del coktail que por el sutil colorido, su simplicidad, aceptación y frescura, se convirtió en el aristocrático emblema de la casa: il Bellini!!
El trasunto práctico del mismo es elemental y no necesita para su elaboración más que dos sencillos ingredientes –no por ello menores- que son: Aterciopelados y maduros melocotones de viña y cava, champagne o prosseco, en la proporción de 1/3 de perfumado zumo y pulpa bien fría de melocotón y 2/3 cumplidos del espumoso elegido, igualmente bien frío. Debe servirse en copa tulipa convenientemente enfriada. Puede, al gusto, decorarse con trozos de melocotón insertados en el brocal, -azucarado con granadina-, de la copa.
Tenemos en el Penedés y en abundancia, los dos ingredientes principales. Cavas espléndidos y ajustados de precio y unos deliciosos melocotones, dulces y carnosos… un punto acídulos y siempre de viña… He probado de hacerlo con sazonados y sabrosos melocotones de Can Esteve Ràfols, de Cantallops y con cava Brut Reserva de Bolet y el resultado supera con creces lo esperado.
Aunque la historia del cava es ya relativamente conocida y su implantación notablemente popular por estos lares, pocos conocen todavía, el devenir genealógico del frutal que madura, a hurtadillas, entre nuestras viñas. Hablamos de su acompañante feliz e ideal: El melocotonero.
Introducido en Roma por el Consul Papinius en la época Alto imperial, allá por los años crepusculares del emperador Tiberio César; llegó, procedente de la vencida Numidia, en el norte de África y se aclimató fácil, generosa y rápidamente por las sometidas provincias del arco Mediterráneo romano.
Que el maridaje popular del vino y el melocotón es un formidable acierto, es cosa sabida desde siempre y hasta es motivo de refranes y consejas y en ellos se idealiza y contempla su plácido y afortunado matrimonio…
Cuando el cava, fresco, chispeante y distinguido hace su aparición en el noviazgo, la armonía se vuelve elegante, atrevida, jovial y un punto aristocrática.
Algunos restaurantes del Norte de Italia, afortunados poseedores también de los perfumados y sabrosos melocotones de Papinius, allá en el Véneto, saludan a sus clientes con un regalado -y con matices amarillentos-, Bellini. En los ventosos Lavern y Ordal, ya en nuestro Penedés profundo, algunos esforzados y adelantados recolectores, invitan a sus clientes con gélidas copas de cava y frescos trozos de melocotón. Sin duda un Bellini rústico, pero sabroso y cabal…
Se me ocurre un interrogante, ¿podría alguien, aunar a nuestra animosa restauración, con la sutileza que les participo y descubro? Sin duda, para los profesionales, es serio tema a considerar. Pues eso.
Nota: El Harry’s Bar de Venecia es, además, conocido por un plato creado especialmente para una clienta anémica y aristocrática. Una condesa con carencia ferropénica a la que el tal Cipriani agasajaba con delicadísimas lascas crudas de madurado solomillo de buey y virutas translúcidas de parmesano. Después las aderezaba con el aliño, noble y dorado, de unas gotas de un buen aceite toscano. El plato, celebradísimo, fue bautizado como Carpaccio, en honor y recuerdo al tumefacto y sanguíneo colorido, de los pesados ropajes y vestimentas que aparecen en los cuadros de Vittore Carpaccio, contemporáneo de Bellini.
Queden para la historia los breves, atinados y ocurrentes nombres de sendos aciertos: il Bellini e come no, il Carpaccio!!
Jesús Velacoracho
(setiembre 2010)
En “entrevinosyamigos” nos unimos a las condolencias por Shoya Tomizawa, piloto de moto2 que ha fallecido tras un accidente en carrera durante el Gran Premio de San Marino.
Nos deja un sentimiento amargo y mucha tristeza.
Descansa en paz Shoya, siempre estarás en nuestra memoria.
Nuestro más sentido pésame a su familia, amigos y equipo.