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		<title>&#8220;Petit Arnau&#8221; por Pagà Disseny</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 16:12:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hablamos de vino]]></category>

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		<description><![CDATA[Pagà Disseny presenta su último proyecto, el Petit Arnau de Loxarel en su cosecha 2012.

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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://pagadisseny.com/es/" target="_blank"><strong>Pagà Disseny</strong></a> presenta su último proyecto, el <strong>Petit Arnau</strong> de <a href="http://www.loxarel.com/esp/inici.htm" target="_blank">Loxarel</a> en su cosecha 2012.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-7021" title="pagadissenyloxarelpetitarna" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/pagadissenyloxarelpetitarna1.gif" alt="" width="500" height="649" /></p>
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		<title>A todas las madres.</title>
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		<pubDate>Sun, 05 May 2013 11:01:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hablamos de vino]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-7015" title="1ram" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/1ram2.gif" alt="" width="836" height="606" /></p>
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		<title>Zamora: racial, hidalga y telúrica. Profundamente serena.</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Apr 2013 14:16:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>EL RINCON DE JESUS</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hablamos de vino]]></category>

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		<description><![CDATA[
He aprovechado el breve aunque diluviado éxodo de la pasada Semana Santa para visitar y recorrer una de las provincias de nuestra geografía que bien pudiera –en mi ignorancia- intitular de perfecta desconocida. Supongo que la tardía aparición de su inicial en el alfabeto de las provincias  patrias y el cogerme a menudo a trasmano, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><img class="aligncenter size-full wp-image-6982" title="Zamora" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/Zamora2.gif" alt="" width="567" height="186" /></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>H</strong>e aprovechado el breve aunque diluviado éxodo de la pasada <strong>Semana Santa</strong> para visitar y recorrer una de las provincias de nuestra geografía que bien pudiera –en mi ignorancia- intitular de perfecta desconocida. Supongo que la tardía aparición de su inicial en el alfabeto de las provincias  patrias y el cogerme a menudo a trasmano, me condujo siempre por más amanosos y lisonjeros destinos. Injustificadas simplezas aparte, sostengo que la señorial armonía y la opulencia artística de su sureña y salmantina hermana de un lado, y el bravío desparpajo y las patricias galas de su más norteño y leonés padre por otro, ningunearon las gracias de nuestra telúrica e hidalga <strong>Zamora</strong>, la de la <strong>seña bermeja</strong>.<br />
<strong>C</strong>omo quiera que para este viaje dispusiese de amables cicerones autóctonos –además de notablemente ilustrados-, pude prescindir del engorro que guías, mapas, vademécum y otras monsergas, ralentizan y entorpecen el aliño natural de los viajes con sesgo acelerado. <strong>E</strong>ntono, de paso, el “<strong>mea culpa</strong>” por no haber tenido antes mejor nariz para olfatear las esencias que exhala tan áspera como fragosa y serena tierra.<br />
<strong>A</strong>upada en un altozano que coronan las muesas murallas del que fuera castillo tan jaque como la pétrea catedral, <strong>Zamora</strong> oficia de estratégica y épica torre vigía –<strong>Ocellum Durii</strong>- en su lontananza de frontera, con el padre<strong> Duero</strong> –ahora bronco, enfangado <img class="alignleft size-full wp-image-6994" title="EL-RINCON-DE-ANTONIO" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/EL-RINCON-DE-ANTONIO.gif" alt="" width="343" height="400" />y revuelto- circunscrito a su atalaya y casi rendido a sus pies.<img class="alignright size-full wp-image-6988" title="CASA-PEPA" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/CASA-PEPA.gif" alt="" width="248" height="400" />  <br />
<strong>C</strong>onserva la ufana capitalita, un poco  al amparo del antañón recinto medieval, un salpicado tresbolillo de bellísimas ermitas románicas que durante el resto del año lucen y salmodian su perpetuo sonido de piedra y que en el de ahora, su tiempo santo, se arrebatan en vaivenes de hachones y murmullos de cofradías, de cuitados pasos procesionales que son, además, de tránsito obligado tanto para arrobo y descanso de los sufridos penitentes como  de regla de gálibo para nazarenos con capirote. <strong>A</strong>compaña a tan clerical como artística arquitectura un más que notable muestrario de edificios civiles, medievales y renacentistas unos, así como otros más patricios y  burgueses, casi todos éstos últimos de finales del siglo <strong>XIX </strong>y principios del <strong>XX</strong>, dotados de aparente planta y un marcado porte modernista.<br />
<strong>A</strong>unque mi condición de castellanía militante me conduce tambien por devotos y místicos caminos, reconozco mí más que deplorable porte como atribulado penitente procesional yendo de ermita en ermita por muy ingenuas y encantadoras que éstas sean. <strong>C</strong>onvengo con otros muchos zamoranos -ya condenados “<strong>a</strong> <strong>divinis</strong>”- que tampoco está nada mal procesionar alternativamente por las báquicas y paganas tabernas, mesones, restaurantes y pastelerías que jalonan -de hito en hito- el bullicioso corazón capitalino zamorano. <strong>C</strong>oncedo, eso sí, un simpático empate para las huestes de uno y otro bando en asuntos tales como el de  sorber -a muy trasnochadas horas- una escudilla de empimentonada y picantona <strong>sopa de ajo</strong>, y despacharse con un rotundo desayuno del “<strong>Dos y pingada</strong>”  para que nada se eche en falta entre pecho y espalda.<br />
<strong>S</strong>e dice que <strong>Zamora</strong> no se ganó en una hora y seguramente fue así, pero lo que es indiscutible es que se necesita no menos de una semana para visitar y conocer debidamente las comarcas naturales que conforman su territorio provincial. <strong>Sayago</strong>, <strong>Aliste</strong>, <strong>Tierra de Tábara</strong>, <strong>Arribes del Duero</strong> y el<strong> Tormes</strong>, <strong>Benavente</strong>, la <strong>Tierra del Pan</strong>, la del <strong>Vino</strong>, <strong>Tierra</strong> de <strong>Campos</strong>  y las más montañosas y norteñas de <strong>Sanabria</strong> y <strong>Carballeda</strong>, merecen conjugar la sorpresa y el entusiasmo del visitante con el sortilegio ancestral y el telurismo magnético y mineral que muchas de ellas desprenden…<strong>L</strong>os amenazadores y ciclópeos riscos de los <strong>Arribes</strong>, las emergentes muelas y batolitos graníticos de <strong>Sayago</strong>, los cantuesos, piornales y las “<strong>cortinillas</strong>” divisorias de <strong>Aliste</strong>, los tupidos bosquecillos de la sierra de la <strong>Culebra</strong>, los nobles vinos de <strong>Toro</strong>, las truchas del <strong>Tera</strong>, los habones de <strong>Sanabria</strong>…<strong>E</strong>l rotundo y dignísimo “<strong>sota, caballo y rey</strong>” de <strong>Casa Pepa</strong>  en<strong> Ferreruela </strong>de<strong> Tábara</strong> –¡¡no se lo pierdan!!-, las setas de cardo, alubias con liebre y ensalada de codorniz del mesón <strong>El Labrador</strong> en<strong> Castroverde</strong> de <strong>Campos</strong>, la fina y atinada armonía de los “avisillos” ilustrados de los Caprichos de Meneses, ya en la capital; los <strong>garbanzos</strong> y el <strong>bacalao ajoarriero</strong> del <strong>Rincón de Antonio</strong>, y el bien resuelto “<strong>totum revolutum</strong>” báquico y coquinario de las calles <strong>Herreros</strong> y <strong>Balborraz</strong>. <strong>N</strong>i que decir tiene que la blanca ternera de <strong>Aliste</strong>, la chacinería tradicional, las setas del <strong>Empalme de Rionegro</strong>, los nobles vinos toresanos y lo más villanos de <strong>Fermoselle</strong>, las alubias, lentejas y por supuesto los humildes garbanzos de <strong>Fuentesaúco</strong>, son los monumentos gastronómicos más destacados de la provincia.<br />
<strong>C</strong>abe a tan hosca e indómita tierra la suerte de ser la presumible patria del valeroso<strong> Viriato</strong>, el terror de los romanos. Su lanza, aventada con los ocho jirones rojos arrancados de los gallardetes romanos derrotados por él con sus tribus de vacceos y vetones dio origen a la <strong>seña bermeja</strong>: la bandera de <strong>Zamora</strong>. <strong>S</strong>iglos más tarde y ante una injusticia que, aunque de condición banal -¡<strong>por una trucha</strong>!-, lesionaba la dignidad de los villanos, los zamoranos del burgo y de los arrabales se amotinaron y de paso quemaron a los nobles reunidos en la ermita de <strong>Santa María la Nueva</strong>. <strong>A</strong>sí se las gastaban los pioneros y repobladores de estos pagos y espesuras. <strong>U</strong>na <strong>Fuenteovejuna</strong> del siglo<strong> XII</strong> en una tierra de libertad y brava gente.<br />
<strong>D</strong>ejo para el final la fascinante experiencia de contemplar el paso procesional conocido como “<strong>El Yacente</strong>” que acaba ya bien entrada la madrugada, con la sobria polifonía de un entonado  “<strong>Miserere</strong>”, en la plaza de <strong>Viriato</strong>. <strong>E</strong>l silencio, roto apenas por el aplazado tintineo de una campanilla, acompaña a los cofrades por el empinado recorrido mientras el titilar de las luces de los hachones que portan, arranca macilentas sombras y destellos espectrales a sus níveos hábitos y agudos capirotes procesionales. <strong>E</strong>stoicos, silentes e imperturbables, los apretujados nativos y visitantes esperan y aguantan a su paso -incólumes- lo que no está en los escritos. <strong>A</strong>ñado -por propia experiencia- que calados, y además cayéndonos agua nieve y con mucho, mucho frío, la procesión resulta del todo y para siempre…¡¡ única e inolvidable!!<br />
<strong>Jesús VELACORACHO.<br />
Semana Santa 2013.<br />
Nota: Ocellum Durii: En latín “Ojos del Duero”. “Mansio” del itinerario de Antonino en la Vía de la Plata.</strong></p>
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		<title>Rider 1000.</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Apr 2013 17:20:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sobre dos ruedas]]></category>

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		<description><![CDATA[¡¡Apúntate a la Rider 1000!!
Sorteamos dos plazas entre nuestros clientes, interesados enviar un correo: info@entrevinosyamigos.com
 
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.rider1000.com/es/" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-7009" title="RIDER-1000" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/RIDER-10001.gif" alt="" width="600" height="538" /></a>¡¡Apúntate a la <strong>Rider 1000</strong>!!</p>
<p style="text-align: center;">Sorteamos dos plazas entre nuestros clientes, interesados enviar un correo: <a href="mailto:info@entrevinosyamigos.com">info@entrevinosyamigos.com</a></p>
<p style="text-align: center;"> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>La Salseta.</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Mar 2013 19:01:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>EL RINCON DE JESUS</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>
		<category><![CDATA[Restaurantes]]></category>

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		<description><![CDATA[Con los primeros y tibios soles –todavía marchitos- del destemplado y loco febrero, Sitges celebra su carnaval.
Rompe tan pagana y atrevida fiesta la recogida y plácida languidez del pausado invierno suburense; al tiempo que desata y devuelve -durante unos días- el siempre desenfrenado y a menudo canallesco ambiente que tan animosa villa “disfruta” en temporada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-6939" title="lasalseta6" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/lasalseta6.gif" alt="" width="259" height="400" />C</strong>on los primeros y tibios soles –todavía marchitos- del destemplado y loco febrero, <strong>Sitges </strong>celebra su carnaval<strong>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>R</strong>ompe tan pagana y atrevida fiesta la recogida y plácida languidez del pausado invierno suburense; al tiempo que desata y devuelve -durante unos días- el siempre desenfrenado y a menudo canallesco ambiente que tan animosa villa <strong>“disfruta”</strong> en temporada alta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Di</strong>sipada la mascarada y su carnavalesco disloque, la bonancible <strong>Subur</strong> recupera el pulso y el lustre de su natural condición, mientras en adelante y ya claros, los días se pespuntean anticipando la primavera. <strong>E</strong>s entonces cuando aprovecho para recorrer a paso calmo la villa y para ponerme al día de las novedades que la cambiante oferta restauradora ofrece.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P</strong>ermanente desde hace veintitrés años y ajena a todo signo de zozobra, <strong>la Salseta</strong> sienta cátedra, ponderación y oficio, en el desmandado carrusel de cierres y aperturas en que se ha convertido la hostelería sitgetana. <strong>S</strong>e diría, de alguna manera, que el azote de la temible crisis no va con ella, y sería verdad. <strong>P</strong>ero claro, se supone que algo habrán hecho sus gestores para conseguir tan encomiable privilegio. <strong>Y</strong> estos son sus poderes.<img class="alignright size-full wp-image-6933" title="lasalseta3" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/lasalseta31.gif" alt="" width="400" height="367" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S</strong>on los <strong>Mongay, </strong>sus propietarios y mentores,<strong> </strong>gente entusiasta, comprometida y tenaz.<strong> E</strong>ntusiastas, porque se manejan bien y preocupan en mantener junto a las corrientes culinarias más novedosas <strong>-slow food, sostenible y de proximidad-,</strong> el desarrollo y puesta al día de la cocina tradicional. <strong>C</strong>omprometidos, porque se integran y participan en la empresa común de crear y fijar los signos de identidad de la maltratada coquinaria sitgetana. <strong>T</strong>enaces, porque no desfallecen en el vigor ni el empeño en conseguirlo ni aun cuando sus esfuerzos no son compensados ni por el reconocimiento oficial ni por el económico.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>P</strong>ractica <strong>Valentí Mongay</strong> una sólida cocina madre, autentica y mediterránea, de claro corte marinero, basada en la frescura y calidad del producto, y en su sostenibilidad y cercanía; es decir una fresca cocina de mercado, próxima, franca, exigente y justa. <strong>D</strong>omina nuestro <strong>Mongay</strong>, en sobremanera, la cocción de los arroces en su justo punto –¡que no es tibio asunto!-, los pescados frescos -tanto los más humildes como los aristocráticos-, los gustosos y cada vez más escasos mariscos, los ancestrales guisos y calderetas de pescadores, y los permanentes guiños a las huertas del interior del rocoso <strong>Garraf</strong>: los invernales <strong>calçots</strong>, las cocas de <strong>xató </strong>y<strong> </strong>las ensaladas encurtidas con antiguos y salinos aliños…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><img class="alignleft size-full wp-image-6929" title="lasalseta2" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/lasalseta2.gif" alt="" width="400" height="269" />C</strong>omo quiera que <strong>Valentí</strong> sea recio hombre del <strong>Ribagorza</strong> –de <strong>Castigaleu</strong> por más señas-, tambien aporta en su vademécum los rotundos guisotes de tan áspera como brava y adusta tierra, eso sí, sabiamente moderados en su opulencia grasa y sin la contundencia calórica a que sus remotos fríos natales obligaban. <strong>D</strong>oy fe de la acertadísima aceptación que sus “<strong>croquetas de gallo”</strong> y “<strong>canelones de pies de cerdo deshuesados”</strong> concitan entre la expectante y ávida parroquia. <strong>A</strong>ñado a la retahíla de celebrados platos -¡<strong>Q</strong>ué gran <strong>rape arromescado</strong>!- la atractiva presencia de un sugerente “<strong>menú de arroz” </strong>– ¡<strong>Q</strong>ué buenos todos…<strong>negro,</strong> <strong>caldoso,</strong> de <strong>verduras,</strong> en <strong>paella!-</strong> con la participación de un más que correcto y variado entrante. <strong>L</strong>a oportuna adición de un bien escogido vino convierte al menú de <strong>La Salseta</strong> en el referente más equilibrado, atinado y económico de todo <strong>Sitges</strong>. ¡<strong>N</strong>o se lo pierdan!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S</strong>i la cocina de <strong>Valentí</strong> es un acierto pleno, no le va a la zaga el esmero y la atinada labor en la sala a su hermano <strong>Toni Mongay, </strong>auténtico factótum en sus dominios.<img class="alignright size-full wp-image-6937" title="lasalseta5" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/lasalseta5.gif" alt="" width="398" height="299" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>C</strong>oncita <strong>Toni,</strong> la amabilidad en la recepción del cliente y el pertinente comentario clarificador sobre las creaciones de la cocina, con la pulcritud del ajuar y diligencia en el servicio. <strong>A</strong>ñade a estas señaladas virtudes, además de su buen gusto catando, una muy notable disposición y entusiasmo para los asuntos –llamémosles- báquicos. <strong>E</strong>fectivamente, el segundo de los <strong>Mongay </strong>custodia una párvula pero bien elegida bodega, con el punto de temperatura óptimo y su más que acertado consejo de “connaisseur” siempre presente. <strong>S</strong>u selección de vinos catalanes está seductora y finamente equilibrada, con una fuerte tendencia al justiprecio y a las pequeñas bodegas que como ellos han apostado por la calidad y el precio amable y comedido.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A</strong>tesora además una colección de antiguas y etiquetadas botellas de <strong>Malvasía de Sitges</strong>, de cuando este vino era el alma mater de la economía del <strong>Garraf</strong> y sobre todo de la suburense. <strong>C</strong>omo es lógico -y más tratándose de un restaurante <strong>KM O-, </strong>los vinos autóctonos como el esplendido y actual <strong>Blanc de Subur</strong> y las angelicales malvasías del <strong>Hospital de Sant Joan</strong> <strong>Baptista</strong> están felizmente omnipresentes. </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A</strong>unque la sala propiamente dicha, el pasillo de acceso y el altillo no pueden albergar a más allá de una treintena de comensales, curiosamente ni el nivel sonoro, ni la proximidad entre clientes, ni los humos cocinillas -¡porque no los hay!- perjudican el confort del comensal. <strong>E</strong>s más, la afanosa dedicación de <strong>Toni</strong>, flanqueado por su hijo <strong>Joel</strong> -3ª generación de los <strong>Mongay</strong> en la restauración- a los clientes, el pulcro y decoroso ajuar, la diligencia en el servicio y el conseguido y cálido ambiente general, convierten a <strong>La Salseta</strong> en un local de ventajosa y clara referencia, ajeno a las turbulentas aguas que azotan la ahora desnortada y más que triste restauración sitgetana. <strong>P</strong>or eso requiero a todos los que por uno u otro motivo -¡y hasta sin motivo!- visiten nuestra cívica, salada, luminosa… y blanca <strong>Subur, </strong>que se den un garbeo por la céntrica calle <strong>Sant Pau, </strong>una de las que se derraman desde la calle <strong>Parelladas</strong> hacia el mar, porque allí les esperan encantados los <strong>Mongay </strong>–ahora más que en su salsa…- ¡en su <strong>Salseta!!</strong></p>
<p><strong>Jesús VELACORACHO.</strong></p>
<p>Marzo 2013.</p>
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		<title>Volvemos al Priorato.</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Mar 2013 13:45:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sobre dos ruedas]]></category>

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		<description><![CDATA[
X Salida Motera para Profesionales de Hostelería.
Bienvenid@ todo aquel que pueda salir en moto el próximo lunes 15 de Abril, aunque no sea de este sector.
En nuestra X salida volvemos a adrentarnos en la D.O. Priorat,  en esta ocasión,  para descubrir la mágica población ubicada en el centro de la comarca, Torroja del Priorat. Hemos preparado una ruta ideal [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-6945" title="X-SALIDA-MOTERA" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/X-SALIDA-MOTERA1.gif" alt="" width="600" height="64" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>X Salida Motera para Profesionales de Hostelería.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>Bienvenid@</strong> todo aquel que pueda salir en moto el próximo lunes 15 de Abril, aunque no sea de este sector.</em></p>
<p style="text-align: justify;">En nuestra <strong>X</strong> salida volvemos a adrentarnos en la <strong>D.O.</strong> <strong>Priorat</strong>,  en esta ocasión,  para descubrir la mágica población ubicada en el centro de la comarca, <strong>Torroja del Priorat.</strong> Hemos preparado una ruta ideal para motoristas que gustan del <em>&#8220;pilotaje trabajado&#8221;</em>, o sea, entre muchos otros, <strong>¡¡todos vosotros!!</strong> Curvas sin respiro y asfalto en buenas condiciones, para circular entre paisajes rurales y montañosos, respirando paz, sosiego y un poquitín de adrenalina.</p>
<p style="text-align: left;"><img class="aligncenter size-full wp-image-6955" title="Torroja-del-Priorat" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/Torroja-del-Priorat1.gif" alt="" width="850" height="345" /></p>
<p style="text-align: justify;">Degustaremos vinos con tipicidad de  zona de la mano de <strong>Enric Sabaté i Vendrell</strong>  fundador de<strong><a href="http://www.cellerssabatefranquet.com/esp/sabate.html" target="_blank"> Cellers Sabaté Franquet</a></strong>,  que, nos abrira las puertas de su bodega y nos mostrara las instalaciones donde consiguen sus excelentes &#8220;Vinos de Villa&#8221;. Comeremos en el restaurante del pueblo el menú diario y cuando os parezca volvemos a casa.</p>
<p style="text-align: left;"><img class="aligncenter size-full wp-image-6963" title="XSALIDAMOTERA" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/XSALIDAMOTERA1.gif" alt="" width="760" height="321" /></p>
<p>El punto de encuentro: la gasolinera Penedès, en la calle Igualada nº 70-78 de Vilafranca del Penedès, la hora: las 10,30.</p>
<p style="text-align: justify;">Más información y reservas en <a href="mailto:info@entrevinosyamigos.com">info@entrevinosyamigos.com</a> o en los teléfonos: 938172905 – 637441791. Imprescindible <strong>reserva anticipada.</strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>“Calçots” versus “porrus capitatus”.</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Feb 2013 18:30:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>EL RINCON DE JESUS</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>

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		<description><![CDATA[Pasa un sencillo y decimonónico payés de Valls, más conocido como el “Xat de Benaiges”, por ser el afortunado y casual descubridor de un invernal y catalanísimo plato que ahora llamamos “calçotada”.
Como quiera que nuestro laborioso Benaiges se procurase para comer unas humildes cebollas ya grilladas, y decidiese asarlas sobre el fuego hecho con los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>P</strong>asa un sencillo y decimonónico payés de <strong>Valls</strong>, más conocido como el “<strong>Xat</strong> de <strong>Benaiges</strong>”, por ser el afortunado y casual descubridor de un invernal y catalanísimo plato que ahora llamamos “<strong>calçotada</strong>”.<br />
<strong>C</strong>omo quiera que nuestro laborioso <strong>Benaiges</strong> se procurase para comer unas humildes cebollas ya grilladas, y decidiese asarlas sobre el fuego hecho con los recién podados sarmientos de la viña, resultó que la arrebatada llamarada de estos chamuscó severamente las hojas exteriores de los redrojos de las cebollas, por lo que nuestro rústico labriego tuvo que proceder a la búsqueda de las ocultas, ya felizmente  asadas, y muy sabrosas yemas de los brotes que, curiosamente, salieron indemnes.<br />
<strong>E</strong>l éxito de tan sabroso y fortuito como atinado desenlace se extendió prontamente entre los usos culinarios de la comarca, y al otrora humildísimo condumio se añadió –como sustanciosa mejora- una rojiza, pastosa y suculenta salsa sabiamente emparentada con el romesco. <strong>A</strong>l tiempo que se le acompañaba tambien –aprovechando las brasas- de amables tropezones cárnicos tales como butifarras, tocino fresco, conejo o tiernas chuletas de cordero, dándole estos al plato una mayor enjundia y proteica condición.<br />
<strong>L</strong>a que fuera -un siglo atrás-  humilde, rústica y muy tiznada pitanza, se ha convertido -con el retorno a la moda de lo rural y el devenir de los años- en pintoresca, compartida y celebrada fiesta que alcanza en la restauración de las comarcas  protagonistas serios niveles de facturación y trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-6917" title="CALÇOTADA1" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/CALÇOTADA11.gif" alt="" width="809" height="141" /><br />
<strong>S</strong>on los “<strong>calçots</strong>” los brotes o hijuelos de las cebollas blancas. <strong>D</strong>esenterradas éstas en primavera y vueltas a plantar en el húmedo otoño -con el oportuno y añadido <strong>calce</strong> de tierra conforme estos van creciendo-, originan en los meses invernales y en número de nueve por cebolla, los demandados y apetecibles  “<strong>ceballots</strong>” o redrojos.<br />
<strong>H</strong>asta aquí la archiconocida y actual visión de la “<strong>calçotada</strong>”. Pero, es que hay más, mucho más y muy curioso que contar. <strong>V</strong>eamos de qué va.<br />
<strong>E</strong>n el año <strong>2000</strong>, el arqueólogo húngaro <strong>László Borhy</strong> descubre en un mural de una “<strong>domus rusticae</strong>” del siglo <strong>III</strong> d.<strong>C</strong>. en la romana <strong>Brigetio</strong> y a orillas del<strong> Danubio</strong>, una pintura recurrente en la que un supuesto esclavo –por su atuendo-  degusta –en clásica postura de “<strong>calçotaire</strong>”- un <strong>porrus capitatus</strong> asado. <strong>S</strong>ostiene al tiempo una bandeja plateada en la que aparecen, ya listos, media docena más. <strong>M</strong>edio torso y un brazo sosteniendo una salsera son los restos que quedan del mural contiguo, con el que se debió conformar la escena de un conjunto decorativo.<img class="alignright size-full wp-image-6919" title="CALÇOTADA4" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/CALÇOTADA4.gif" alt="" width="400" height="183" /><br />
<strong>L</strong>a casual amistad entre el arqueólogo y descubridor <strong>Borhy</strong> y el tambien húngaro y epigrafista <strong>Alföldy</strong>, gran conocedor de la <strong>Hispania</strong> romana y la actual por sus continuas visitas a nuestro país, condujo a las inevitables comparaciones entre ambas manifestaciones gastronómicas, y el resultado es evidente: el <strong>panonio</strong> esclavo romano de<strong> Brigetio</strong> come “<strong>calçots</strong>”. <strong>P</strong>or si queda algún atisbo de duda, añadiré que en el libro de recetas “<strong>De re coquinaria</strong>”  de <strong>Marcus Gavius Apicius</strong>, fino gastrónomo y escritor que lo fue durante el gobierno de los emperadores <strong>Calígula</strong>, <strong>Claudio</strong> y <strong>Nerón</strong> -siglo<strong> I</strong> d.<strong>C</strong>- aparecen cuatro recetas de cebollas asadas y flameadas, una de las cuales se refiere inequívocamente a los <strong>porrus capitatus</strong>, es decir a nuestros “<strong>calçots</strong>”. <strong>S</strong>i a esto le añadimos algunos de los satíricos y mordaces epigramas que nuestro bilbilitano y descarado <strong>Marco Valerio Marcial</strong> –siglo <strong>I</strong> d. <strong>C</strong>- dedicó en su libro <strong>Xenia</strong> -el nº <strong>XIII</strong>- a los lánguidos y asados<strong> porrus capitatus</strong> cuando son ingeridos por las damas en plan garganta profunda, habremos cerrado el círculo entre las aparentes similitudes existentes entre la gastronomía de muy dispares y lejanas tierras.<br />
<strong>C</strong>omulgo convencido con la frase que en el <strong>Eclesiastés </strong>se le atribuye al sabio <strong>Salomón: Sub sole nihil nove est!  …Nada nuevo hay bajo el sol!</strong></p>
<p><strong>Jesús Velacoracho.<br />
Febrero 2013</strong></p>
<address style="text-align: justify;">Nota: “Calçots” o “Porrus capitatus”= Cebolletas tiernas dulces especialmente aptas para ser consumidas asadas a fuego vivo, estando provistas aún de sus capas más bastas y externas.</address>
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		<title>¿Propina o limosna?</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Feb 2013 11:22:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>EL RINCON DE JESUS</dc:creator>
				<category><![CDATA[De todo un poco]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las fórmulas corteses que usamos, más a menudo, para agradecer tanto la celeridad en la realización de un trabajo, como por la prestación de un buen servicio, o la compensación por un voluntarioso esfuerzo añadido, es la de premiar con una propina.
Como quiera que la sensibilidad a los usos de la propina en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>U</strong>na de las fórmulas corteses que usamos, más a menudo, para agradecer tanto la celeridad en la realización de un trabajo, como por la prestación de un buen servicio, o la compensación por un voluntarioso esfuerzo añadido, es la de premiar con una<strong> propina</strong>.<br />
<strong>C</strong>omo quiera que la sensibilidad a los usos de la propina en los distintos países del mundo sea variopinta y mudable –en <strong>USA</strong> es obligada y en <strong>Japón</strong> ofensiva-, procuraré con este post aclarar algunos supuestos incardinados en nuestro área de conocimiento.<br />
<strong>Q</strong>ue sea el romano y latino verbo “<strong>propino</strong>” -literalmente  “<strong>para beber</strong>”- el inmediato antecesor de nuestra regalada <strong>propina</strong> es de elemental deriva. <strong>Q</strong>ue éste lo sea a su vez del griego clásico “<strong>pino</strong>” –<strong>beber, sorber</strong>- o de su evolución natural el “<strong>propino</strong>”, traducido como –“<strong>para beber antes</strong>”- es también del todo evidente. <strong>S</strong>i añadimos que, la primitiva y clásica <strong>propina</strong> <strong>griega</strong>, consistía en que los participantes en un brindis dejaban sin beber una parte del vino de las copas, para que ese sobrante -a modo de regalo- lo sorbiera el homenajeado, habremos encontrado la explicación del término.<br />
<strong>A</strong>unque el castellano y catalán mantuvieron “<strong>propina</strong>” con el claro significado heredado del latín, el gallego con su modosa “<strong>adehala</strong>” y el euskera con su bronca “<strong>askopuke</strong>”, se apartaron con ellas de la mediterránea y agradecida condición de “<strong>dar para beber</strong>”. <strong>M</strong>ucho más explícito, el idioma francés bautiza sin ambages la ya manoseada “<strong>propina</strong>” como “pourboire” -literalmente “<strong>para beber</strong>”-, mientras que la lengua de los teutones de más allá del<strong> Rhin</strong> se aferra a la fórmula “<strong>trinkgeld</strong>”, conformada por la raíz de <strong>trinken</strong> –beber- y<strong> geld</strong> –el dinero-, que da asimismo “<strong>dinero para beber</strong>”.           <strong>N</strong>uestros atlánticos vecinos, los portugueses,  para traducirnos “<strong>propina</strong>” se apartan claramente de la radical etimología latina<img class="alignright size-full wp-image-6903" title="PROPINA" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/PROPINA3.gif" alt="" width="300" height="248" /> del término con su “<strong>gorgeta</strong>”, o nuestra “<strong>gargantada</strong>” -que pasaría por “<strong>beber un traguete</strong>-”, aunque como bien se ve, el sentido semántico permanece cuando menos parejo. <strong>N</strong>o muy lejos de esta refrescante acepción estaría  también nuestro muy andaluz “<strong>tenga jefe</strong>, <strong>pa un buchito</strong>”, que sería –supongo- dádiva menor y para  párvulo trago de fino o manzanilla por lo poco que cabe en un buche de la boca.<br />
<strong>A</strong>cude la inmensa y gélida<strong> Rusia</strong> al civilizado “<strong>datch na chais</strong>” de lectura imposible en su cirílica grafía, y a una muy educada sentencia para bautizar nuestra mediterránea propina. Imagino – ¡y no sabéis de qué manera!- la beatífica y cándida cara de los dóciles <strong>tártaros</strong>, de los comedidos <strong>chechenos</strong>, o delicados <strong>cosacos</strong> y suaves <strong>mujiks</strong> cuando les digan: tenga, buen hombre “<strong>datch na chais</strong>”, o sea, tenga buen hombre “<strong>para tomar el té</strong>”, que es lo que significa la frasecita de marras.<br />
<strong>C</strong>omprendo, por otra parte, que no todo el mundo dispone de tan bonancible,  económico y  fácil acceso al vino, como el que tenemos nosotros. <strong>M</strong>irad si no a los pobres rusos, que tienen que lidiar con sus lamentables vinos de<strong> Crimea</strong>, o a los irlandeses, británicos, nórdicos y centroeuropeos, tan adictos a la cereal, espumeante y menestral cerveza, borde  brebaje que en invierno nos recuerda -según Lope- “los orines de un rocín con tercianas”. <strong>Y</strong> no hablemos de las azucaradas y moriscas misturas de nuestros lejanos  vecinos de enfrente y también de  más al sur, con los que compartimos el <strong>Mediterráneo</strong>. <strong>N</strong>o me guardéis la simiente ¡<strong>C</strong>omo para tomarse un vino con la propina!<br />
<strong>R</strong>ecuerdo a mi señora madre, cuando nos trajeron a casa el primer y pesado frigorífico, obsequiar a los sudorosos y esforzados empleados -¡ojo con la escalera!- con una más que regular propina al tiempo que les decía: tengan, “<strong>para que se tomen unos vinos</strong>”. Sin duda, mí querida madre entendía el significado clásico y total del término. Por el contrario mí muy beata y cariñosa tía abuela <strong>Juana Antonia</strong>, en ocasión similar añadía a la -seguramente pesetera- dádiva un lapidario final: ¡<strong>pero no se lo gaste en vino</strong>! <strong>N</strong>i que decir tiene que tan aborrecible comentario convertía de inmediato a la párvula propina en caritativa y meliflua limosna.<br />
<strong>A</strong>cepto, pero no de buen grado, la limosnera  entrega pecuniaria. Aunque sea noble en su origen, le presupongo un mal disimulado sentimiento de arrogancia o una caridad preestablecida y tasada por el retratado cupo que a las conciencias calma. <strong>S</strong>ostengo que esos gestos –cargados de un pueril y malsano “buenismo”- deben ser además de sentidos, opacos, nunca públicos, y por supuesto, sin condiciones.<br />
<strong>A</strong>claradas las notables y evidentes diferencias entre propina y limosna, procedamos a hacer con el dinero de las primeras lo que el propio término indica, ¡<strong>beber</strong>! <strong>B</strong>ebamos pues, un vaso de buen vino, como creía merecer –y lo hacía con entusiasmo y buen criterio- <strong>Gonzalo de Berceo</strong>, desde su riojana tierra, allá por el medieval y proceloso siglo<strong> XIII</strong>. Si por el contrario, la diosa fortuna –tan casquivana y mudable- nos es esquiva y vemos que por  necesidad obligada, la limosna se nos convierte en prenda, bebamos con ella vino también… ¡que da color a la cara y el corazón alegra! Y es que no debe haber nada peor que <strong>no saber</strong>, <strong>ser pobre</strong> y a la par… <strong>triste</strong>. <strong>A</strong>unque bien mirado sí lo hay, y supongo que consiste –aprovechándose de la confianza y ventaja que da el dinero- en afrentar con una limosna, a quien pretendes ayudar poniéndoles condiciones…<strong>L</strong>o son, claro, todos aquellos que gozan con ese talante falsamente caritativo. <strong>Seguro que éstos –como todos los que no disfrutan-, no beben vino.</strong></p>
<p><strong>Jesús VELACORACHO.</strong></p>
<p><strong>Febrero 2013</strong></p>
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		<title>Tierras, casas y vinos de Baldús. Cavas Jané Santacana.</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Jan 2013 13:10:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>EL RINCON DE JESUS</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bodegas]]></category>

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		<description><![CDATA[ 

Siempre que puedo vuelvo a visitar Madrid. Ya sea por motivos  familiares –ver a mi hermana y a mi señora madre- o porque a mí –lisa y llanamente-, la villa y corte me gusta. La verdad es que, a poco que puedo, procuro acudir varias veces y año tras año, entre nostálgico y fiel, a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><img class="aligncenter size-full wp-image-6884" title="Cavas-Jane-Santacana" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/Cavas-Jane-Santacana1.gif" alt="" width="850" height="375" /></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S</strong>iempre que puedo vuelvo a visitar <strong>Madrid</strong>. Ya sea por motivos  familiares –ver a mi hermana y a mi señora madre- o porque a mí –lisa y llanamente-, la villa y corte me gusta. La verdad es que, a poco que puedo, procuro acudir varias veces y año tras año, entre nostálgico y fiel, a tan esperada como agradable y vieja cita.<br />
<strong>R</strong>ecorro ahora -con mucho menos genio y bastante más calmo paso- los bares, tascas, mesones y tabernas, que hace más de cuarenta años descubrí, y que en calidad de joven descarado y “tribal” estudiante seguro que atropellé. <strong>E</strong>n una de estas últimas tabernas –sita en la “<strong>guiri</strong>” y siempre castiza <strong>Cava Baja</strong>-, la maña y más que centenaria <strong>Casa Ricla</strong> anuncia ahora a  sus  parroquianos –sobre  la pizarra y escrito con tiza-, un directo y lacónico: “<strong>H</strong>ay cava <strong>Jané Santacana</strong>.”<br />
La sorpresa, no por agradable menor, me retrotrajo por un instante a curiosos y pretéritos momentos de mi memoria… <strong>U</strong>n poco a la busca de un tiempo lejano, inevitablemente perdido -pero no olvidado-, que haría las delicias relatoras del taciturno <strong>Marcel Proust</strong>.<br />
<strong>C</strong>onozco -desde 1<strong>980</strong> y previo a su aparición como elaboradores de cava-, el devenir histórico de los vinos del torrente de <strong>Baldús</strong> y el denodado empeño por mejorarlos y darlos a conocer por el que fuera su propietario, mentor y auténtica alma mater: <strong>J</strong>osep <strong>A</strong>nton <strong>Jané Santacana.<br />
C</strong>omo quiera que ésta fuera la primera cava que conocí desde su génesis, y dada  la menguada actividad y párvulo volumen que en sus inicios movía –unas <strong>3000</strong> botellas año-, seguro que les  puedo añadir -como puntual observador de entonces- algún dato de interés y aportar con mis recuerdos un cariñoso <strong>post </strong> al currículo de la vieja bodega.<img class="alignright size-full wp-image-6882" title="Cava-Jane-Santacana-4" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/Cava-Jane-Santacana-4.gif" alt="" width="323" height="500" /><br />
<strong>L</strong>a documentación que avala la presencia de ésta y el riguroso pedigrí de la heredad se hunde y difumina por procelosas y tardo-renacentistas fechas, cuando cereales y olivos eran cultivos dominantes en la comarca. <strong>S</strong>abemos que hacia 1700, es decir hace más de tres siglos, los <strong>Jané de Baldús</strong> se anticiparon al tiempo añadiendo a sus escasas viñas –sólo elaboraban el vino para consumo propio-  las más oscas parcelas y los terrenos más pobres y áridos de la finca que, tradicionalmente, son los que mejores vinos producen. <strong>E</strong>l devenir de la historia vitícola de la comarca y el estallido de la filoxera, condicionaron la orientación comercial de los <strong>Jané </strong>como criadores y elaboradores de vinos hasta la puntual y decisiva aparición del animoso y emprendedor <strong>Josep Antón</strong>, patriarca de los actuales gestores y propietarios.<img class="alignleft size-full wp-image-6877" title="Cava-Jane-Santacana-3" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/Cava-Jane-Santacana-3.gif" alt="" width="340" height="255" /><br />
<strong>T</strong>ienen las gentes -así como los vinos y cavas- de <strong>Baldús</strong> un serio principio ético, inequívocamente formal, de honradez  inmutable. Se ajustan a la cabal dignidad de conseguir ser lo que se espera de ellos: vinos de franca y sencilla nobleza, de porte sano y generoso, que huelen y saben a las frescas esencias del <strong>Penedés</strong>, limpias y ligeras, siempre amables… <strong>V</strong>inos dignos porque lo son, sin artificios ni afeites, y sin cosméticos de moda. <strong>S</strong>in el afán de ser divos o vedettes para aparecer en las  guías o listados bajo ruin y vergonzante pago obligado.<br />
<strong>S</strong>e diría que, a contracorriente de los tiempos y ajenos a toda imitación, no pretenden parecerse a nada ni a nadie. Sólo se afanan en alcanzar y dominar algo tan complejo como es la identidad de su auténtica sencillez. Hacen lo que saben y lo que hacen lo hacen bien. <strong>P</strong>unto.<br />
<strong>D</strong>isponen para ello, en la heredad, de <strong>50</strong> magníficas has de terreno.  <strong>S</strong>i descontamos las<strong> 8</strong> has dedicadas a cereal y barbecho para la rotación del replante, les quedan <strong>42</strong> has  de bien soleado, aventado y mejor drenado viñedo, arremolinadas en torno a “<strong>les cases de Baldús</strong>”. <strong>S</strong>e sitúan éstas, como vigías y bien abancaladas,  en las  lomas de la suave  pendiente  que desde <strong>Santa Fe</strong> se desplaza a <strong>Puigdàlber</strong>. <strong>R</strong>eciben por demás tan medieval y caballeresco nombre del arrollado torrente que siempre las recorre y algunas veces amenaza.<br />
<strong>N</strong>o son las gentes de la Heretat Baldús muy dadas a inventos, probaturas, o  a diversificaciones en sus elaborados. <strong>D</strong>e hecho, cuentan con sólo tres tipos de cava –partiendo del mismo vino base de las tres variedades clásicas-, que consiguen variando solamente el tiempo de estancia en rima, y procurando la ausencia o presencia de azúcar y la carencia o no del licor de expedición. <strong>C</strong>on  esta sencilla fórmula, la casa oferta sus frescos y límpidos: <strong>nature, brut y gran reserva</strong>, siendo este último el que participa de los vinos más aromáticos. Se le suman a tan menguada carta sendos vinos tranquilos y monovarietales que son a la sazón, un blanco y joven <strong>xarel-lo</strong> de lágrima y un racial tinto con crianza, de <strong>merlot.</strong> <strong>V</strong>inos francos, limpios y directos, sin doblez…como la impronta comercial de la casa a la que pertenecen.<br />
<strong>P</strong>ermite la más que notable producción vitícola de la finca –con casi <strong>400.000kg/año</strong>-, destinar  -¡con unos muy derrochadores rendimientos de sólo el<strong> 50%!-,</strong> los más puros y virginales litros de su “<strong>mosto flor</strong>” a la elaboración de los productos con su firma. Tan ligera como  gloriosa prensada provoca que esos  vinos contengan el mimo, la fruta, la frescura, y la cabal y equilibrada acidez  para repartirse las cerca de <strong>100.000</strong> botellas/año que la heredad comercializa. El resto y sobrante del vino de la finca se vende como base cava a otras empresas.<br />
<strong>C</strong>on tales mimbres, hago público, sostengo e invito a todos aquellos que aprecien la bondad y  la noble simpleza de los productos puros y elementales, a probar los elaborados de esta casa. <strong>O</strong>s anticipo una grata sorpresa. Sin duda disfrutareis del privilegio que comporta el acercarse a una de las más naturales y báquicas experiencias.<br />
<strong>C</strong>omo veis, conozco bastante bien el cava que <strong>casa Ricla</strong> –casi aneja al arco de Cuchilleros del Madrid castizo—oportunamente oferta y anuncia. ¡<strong>Q</strong>ué alegría se hubiera llevado <strong>J</strong>osep <strong>A</strong>nton <strong>Jané Santacana</strong> si lo hubiera podido ver conmigo…!  <strong>P</strong>ero, como desgraciadamente esto es imposible, os sugiero algo que además de factible es mucho, pero que mucho más fácil, y no hará falta que vayáis tan lejos. <strong>V</strong>isitad si podéis su vieja Heretat, la noble finca de <strong>Baldús</strong>, porque allí sus hijos: <strong>Xavier, Manel </strong>y<strong> Nati</strong>  os dejarán probar sus frescos cavas y vinos…<strong> Y</strong> lo que es mejor, ¡estarán encantados de recibiros!</p>
<p><strong>Jesús VELACORACHO<br />
Enero 2013.</strong></p>
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		<title>La cocina de Cuaresma.</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Jan 2013 18:45:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>EL RINCON DE JESUS</dc:creator>
				<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando el Carnaval, estragado y lardero, moría y el tibio sol del invierno alargaba los días, hacía su aparición –sobria y triste- la amojamada Cuaresma. Se la representaba como enlutada vieja de morisco pañuelo y larga saya de la que sobresalían siete pies, uno por cada semana de duelo. Sustentaba en la mano diestra una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>C</strong>uando el <strong>Carnaval,</strong> estragado y lardero, moría y el tibio sol del invierno alargaba los días, hacía su aparición –sobria y triste- la amojamada <strong>Cuaresma. S</strong>e la representaba como enlutada vieja de morisco pañuelo y larga saya de la que sobresalían siete pies, uno por cada semana de duelo. <strong>S</strong>ustentaba en la mano diestra una penca de bacalao, y en la otra, una amenazadora sartén o un no menos peligroso manojo de espinacas. <strong>H</strong>uelga decir que tan insidioso y circunspecto tiempo traía consigo un notable quebranto carnal en los usos y abusos de la tradicional cocina manchega.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A</strong> tenor de lo descrito, ni que decir tiene que mi solanera, muy beata y queridísima tía abuela <strong>Juana Antonia</strong>, cumplía -convencida y a rajatabla- con los católicos preceptos de abstinencia, ayuno, y hasta culinarios que la pacata iglesia de entonces  imponía a sus fieles.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>D</strong>isponía tan devota y guisandera mujer, de un variado y nutrido recetario estacional que aplicaba rigurosa y sistemáticamente a los vaivenes y mudanzas del cuaresmal  -y por lo tanto caprichoso- calendario.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>D</strong>esde el <strong>miércoles de ceniza</strong> y hasta pasados los cuarenta días de rigor, el enjuto bacalao, con su primo  el magro abadejo, y el espinado congrio -seco y trenzado-, se convertían en sus<strong> saladísimas</strong> majestades. <strong>Q</strong>uedaban para el reparto de más modestos cargos cortesanos, las prensadas y macilentas sardinas de cuba, y los ásperos y momificados pulpos, que en sus sabias manos eran de tan provechoso acierto como de económico y atinado apaño.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>N</strong>adie se engañe con la aparente y apaniaguada sosez  que la carencia de otros alimentos, temporalmente proscritos, así anunciaba. <strong>M</strong>uy al contrario, sus fritos, mojes, caldillos, guisos y potajes, tenían en su tutoría el talentoso sesgo que sólo la tradición y el ingenio concitan.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>C</strong>omo quiera que el galán protagonista de su cuaresmal recetario fuese el bacalao, haré un sucinto recordatorio de sus platos más notables elaborados con el noble gádido&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-6863" title="09214" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/09214.gif" alt="" width="850" height="158" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>C</strong>omenzaré con el beatífico <strong>“caldillo de bacalao con cebolletas y patatas”</strong> de clara resonancia vasca  -emparentado con la <strong>“purrusalda”-, </strong>que<strong> </strong>consiste en la fritura y humilde cocimiento caldoso de abundantes cebolletas picadas y patatas escachadas, acompañadas con bacalao desmigado con su refrito de pimentón y ajos. <strong>N</strong>o era, en absoluto, cuestión menor su angelical <strong>“moje de bacalao”, </strong>o el<strong> “bacalao encebollado”, </strong>revelación<strong>  </strong>que yo adoraba tanto como al muy gañán y solanero <strong>“tiznao” </strong>o al más aldeano y cristeño<strong> “moje rin-ran”. A</strong>ñadía además y<strong> </strong>a su manera, la solanera versión   del muy trajinante y conquense <strong>“bacalao al ajoarriero”. D</strong>e párvulos pecados podrían tacharse sus <strong>“buñuelos de bacalao”,</strong> tan sabiamente rebozados como crujientes y etéreos. <strong> T</strong>ampoco era cuestión baladí el cardenalicio y soberbio <strong>“morro de bacalao con tomate”, </strong>con este último lentamente refrito y casi caramelizado, mientras que de las tajadas del noble gádido se desprendían gruesas lascas. <strong>O</strong>trosí pasa su atinado y casi arzobispal plato de <strong>“atascaburras”, </strong>de lenta y cariñosamente desleídas patatas y bacalao cocidos -en aceite nuevo y gloriosamente prensado-, junto algún ajo en el mortero. <strong>S</strong>abia <strong>r</strong>eceta a la que en su final engolosinaba con nueces. <strong>D</strong>e talentoso podría tacharse tambien, su <strong>“bacalao en salsa de perejil”; </strong>una suerte<strong> </strong>de vascongada <strong>“salsa</strong> <strong>verde” </strong>ligada con la gelatina de la piel del pescado y un soplo de harina tostada, sobre un lecho de cebolla lentamente pochada, y que en su resolución recibía un verde chaparrón de perejil picado. <strong>T</strong>ampoco le iban en zaga el monjil <strong>“bacalao en cazuela de barro”</strong> con su leve granizado de cominos, pimentón y jugosa guarnición de cebollas, o el más clerical <strong>“guisote de bacalao con pimientos rojos” -</strong>una suerte de firme y rotunda <strong>“salsa vizcaína”-, </strong>para la que contaba con el muy oportuno aprovechamiento del embotado de infanteños pimientos destinados a confitar su extremado <strong>“asadillo”.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"> <strong>Q</strong>ueden para los glotones menos epicúreos, el abacial y socorrido <strong>“potaje de cuaresma”,</strong> esa popularmente atinada y caldosa conjunción de garbanzos, bacalao, y espinacas, saltando en armoniosa salmodia dentro del puchero en pos de las <strong>“pellas”</strong> y los cuartos de huevo duro, y el tambien caldoso y claramente monacal <strong>“congrio con garbanzos”,</strong> platonazo menos conocido pero notable, sabroso y agradecido, de yodados y muy marineros resabios. <strong>A</strong>ñádanse a estas viandas por su cándida humildad, el <strong>“caldillo de patatas con chirlas”,</strong> con su exótico aroma a cominos tostados -de para mí muy grato y adolescente recuerdo-; y su amenazador pero engañoso “<strong>bodrio”</strong>, curioso moje -presuntamente espartano y como es lógico  para ella desconocido- con el que pretendía castigar mi inapetencia y que, por ventura, no llegué a conocer. <strong>M</strong>argino sus amables postres de sartén y <strong>tortillas,</strong> a las que por su volumen y enjundia procuraré un aparte.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-6865" title="09215" src="http://entrevinosyamigos.com/blog/wp-content/uploads/09215.gif" alt="" width="850" height="146" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Q</strong>ue el bacalao es cantábrico y más aún vascongado asunto, es de todos  conocido. <strong>Q</strong>ue la sabia cocina de estos últimos, junto a la extremada condición bacaladera de la portuguesa, conjugan y abarcan la casi totalidad de las recetas de este noble pescado, tambien. <strong>N</strong>uestra sólida y tradicional cocina manchega hizo propios los aventajados y baratos usos cuaresmales de ambas. <strong>N</strong>o sería ajena, para la economía del producto, la abundancia de capturas que las vascas pesquerías de <strong>Bermeo, Lequeitio,</strong> <strong>Motrico, Orio y Pasajes,</strong> obtenían en la <strong>costa bretona</strong>, tambien de  <strong>Islandia,</strong> <strong>Escocia, </strong>y<strong> Noruega, </strong>o en la remota, pero ya  americana península de<strong> Labrador. C</strong>on todo, la <strong>“arrantzale” </strong>y atrevida flota de altura vasca y su eficaz industria del romano salazón mantuvieron bien servidas las villanas y cuaresmales cocinas españolas desde la segunda mitad del siglo <strong>XVI.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>C</strong>omo los rigurosos hábitos alimenticios del <strong>Medioevo</strong> se hubieran relajado con la eclesial y vergonzante venta de <strong>indulgencias,</strong> tuvo que ser el contra-reformista y muy fundamentalista <strong>Concilio de Trento</strong> el que rescatara las amenazadoras e inquisitoriales esencias de la <strong>cuaresma. A</strong>hí comienza una época de triste oscuridad del pensamiento para muchos y el tísico calvario de los tragaldabas, glotones y gotosos. <strong>C</strong>uatro largos siglos más tarde, en <strong>1.963 </strong>y coincidiendo curiosamente con mi llegada a <strong>La Solana</strong> para estudiar el bachillerato, conocí y más aún, participé de la severa cuaresma y lo que es peor de la rígida moral imperante y de sus todavía enérgicos pero ya últimos coletazos… <strong>C</strong>on todo, lo que ahora os cuento son mis recuerdos, los de un niño de entonces pero ya aspirante a adolescente. <strong>A</strong>unque sé que convendréis conmigo -aquellos que vivisteis tan ásperas como grises fechas-, que puesto que no mejoramos gran cosa en lo opresivo, yo por lo menos en el territorio gastronómico no salí nada, ¡¡pero que nada mal parado!!</p>
<p> </p>
<p><strong>Jesús VELACORACHO.</strong></p>
<p><strong>ENERO 2013.</strong></p>
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